EL
ORATORIO DE LA SANTA CUEVA I: LA CAPILLA BAJA O PENITENCIAL, CÁDIZ
Capilla
Eucarística, foto de Manuel Puyana González
El conjunto del Oratorio de la Santa Cueva es un espacio prodigioso que impresiona y marca al visitante (ayer mismo un colega me decía, en una asamblea de docentes con gente de todo el territorio español: “Cuando estuvimos en la reunión que celebramos en 2006 en Cádiz, tuvimos la celebración de la Eucaristía en un lugar increíble; aún lo recuerdo como lo más relevante de ese encuentro”).
Os aseguro que, más allá de su
importancia religiosa y su riqueza artística, impresiona esta obra de finales del Barroco y de la
transición al Academicismo, en la que el arte se configura como
argumento convincente de la verdad.
En ella, la arquitectura, la escultura y la pintura se funden, siendo además un
claro ejemplo de cómo el
patrocinio y mecenazgo de las élites se hace
realidad en el próspero Cádiz del siglo
XVIII.
La importancia y complejidad del
conjunto artístico hacen conveniente dividir el recorrido en tres entradas;
dedicaré esta primera a comentar su origen y la capilla baja o penitencial.
Los textos son en su mayor parte la
compilación de post, publicados en la red X entre el 4 y el 11 de abril de
2026, con el hashtag #DiariadeCádiz.
Calvario,
Capilla Penitencial, foto de Manuel Puyana González
#DiariadeCádiz El análisis de la Santa Cueva no puede
separarse de la Iglesia del
Rosario. Aunque actualmente están individualizados por razones
administrativas, ambos edificios forman parte de un conjunto único y
representativo del arte gaditano de las últimas décadas del siglo XVIII.
Calvario,
Capilla Penitencial, foto de Manuel Puyana González
Hacia
1730, surgió una fraternidad
religiosa masculina en Cádiz que practicaba los ejercicios de la Pasión de
Cristo los jueves por la noche. Esta
tenía como base espiritual los escritos de la venerable madre sor María de la Antigua y del jesuita americano Alonso Messía.
Calvario,
Capilla Penitencial, foto de Manuel Puyana González
Su
primera sede fue una casa particular en la calle Garaicoechea, cerca de un prostíbulo.
El carácter reservado de los cultos y de
los congregantes causó
recelo vecinal y la intervención episcopal. El obispo fray Tomás del Valle los reubicó
en una capilla de la ayuda de parroquia,
en la Iglesia del Rosario.
Tras
varios intentos, los congregantes ocuparon para sus cultos,
una de las capillas de la iglesia del Rosario.
Esta capilla es imposible de identificar
ya que la estructura del templo fue totalmente reformada durante las
últimas décadas del propio siglo
XVIII.
Reproducción de la ilustración del
Oratorio de Abajo, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de
Cádiz, op. cit. Durante unas
obras, en 1756, se localizó un
subterráneo en un lateral de la iglesia
del Rosario (que posiblemente fuese un aljibe) que se habilitó
como capilla. Desde 1771 comienza
la relación de los congregantes con
don José Sáenz de Santa María, II marqués de Valde-Íñigo.
Reproducción
de la ilustración del Oratorio de Arriba, foto tomada de Antón Solé, P. (1996).
La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
El
marqués de Valde-Íñigo,
sacerdote de gran reputación en la ciudad como confesor, poseía una sólida formación jesuítica y pertenecía a una familia de burgueses
adinerados de origen riojano establecidos en Cádiz. Fue heredero de una gran fortuna con la que patrocinó este conjunto monumental.
Valde-Íñigo
no escatimó. Contó con el dorador Francisco
María Mortola para iniciar el proyecto y encargó la arquitectura a los mejores:
Torcuato Cayón y su discípulo Torcuato Benjumeda. Así, la Santa Cueva y la parroquia
del Rosario deben entenderse como un todo bajo su patrocinio.
Reproducción
del retrato del marqués de Valde-Iñigo, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La
Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
En
1781 encargó un nuevo oratorio subterráneo a Cayón y Benjumeda, que fue
inaugurado el 17 de abril de
1783. Desde 1787, se amplió la
iglesia del Rosario (la cual pasó
a ser parroquia); y entre 1793 y 1796, se construyó y culminó
el oratorio eucarístico (la
capilla alta), obra de
Benjumeda.
Sección
del alzado lateral, capillas y escaleras, oratorio Santa Cueva. Foto tomada del
centro de interpretación de la Santa Cueva.
El conjunto muestra la
transición del clasicismo
académico de inspiración manierista (basado
en Vignola), incorporando
detalles de origen barroco —sobre
todo de Bernini y Borromini— y de otros más cercanos,
como Ventura Rodríguez.
Sección
del alzado frontal, oratorio Santa Cueva e iglesia del Rosario.
Durante la ejecución de las obras de la capilla alta (1793-96) se
reformó la capilla inferior, se creó un nuevo acceso independiente por la calle Rosario y una sobria fachada,
ordenada mediante un sencillo apilastrado dórico, sobre pedestal y con friso de
triglifos.
Esquema
de la fachada del oratorio de la Santa Cueva, foto tomada de Alonso de la
Sierra Fernández, J. (1997). Goya y la Santa Cueva, op. cit.
En la
fachada, en el eje central y entre las pilastras, se incorporó un retablo
callejero donde aparecen los cofrades cobijados por la Virgen del Refugio, obra
realizada por el pintor alemán afincado en Cádiz Franz Xavier Riedmayer.
Incluso la calle habla. La fachada cuenta con un
retablo callejero de Franz Xavier Riedmayer. En él, los cofrades de todos los
estamentos sociales aparecen bajo el manto de la Virgen del Refugio, rompiendo
con el supuesto carácter elitista del oratorio.
El edificio se diseñó como un
camino de redención: 1️. Capilla Subterránea: Representa la vida ascética y la
Pasión. 2️. Escalera doble: Tránsito y preparación sensorial. 3. Capilla Alta:
El triunfo místico de la Eucaristía y la luz gloriosa.
Desde
la calle se accede al mismo nivel. Ya en el interior, nos recibe la imagen en
un camarín de Nuestra Señora de la Soledad, obra de Manuel González «El
Granadino», sobre la cual
se puede leer la siguiente inscripción: «Andad, hijos míos, porque yo he sido
dejada sola».
Nuestra Señora del Refugio de Pecadores,
foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
A la
derecha, se abre una doble escalera que conduce a la capilla subterránea; en
ella, la imagen de Jesús Nazareno en una de sus caídas marca el camino de la
penitencia y permite al penitente ver proyectada su propia caída en el pecado.
Esta es obra de Manuel González «El Granadino».
Jesús
Nazareno caído, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de
Cádiz, op. cit.
La capilla
inferior está dedicada a la Pasión y
Muerte de Cristo. Fue diseñada por Torcuato Cayón en 1783 como un
recinto austero, originalmente orientado al revés (es decir, con su cabecera en la actual tribuna).
La capilla
inferior de la Santa Cueva tiene planta basilical de tres naves (la central más
ancha), de 15 metros de largo, separadas por pilares cruciformes que soportan arcos
formeros de medio punto. La cabecera antigua, sede de la tribuna, es un ábside
rectangular de pequeño tamaño.
Planta
capilla penitencial, foto tomada de Alonso de la Sierra, L. (2005). Guía
artística de Cádiz y su provincia, op. cit.
Las naves laterales están
cubiertas con bóvedas de arista,
y la central con bóvedas vaídas
sustentadas sobre arcos fajones de tipo carpanel (apainelados y deprimidos). La cabecera actual, donde se ubica el Calvario,
es un ábside rectangular y de mayor tamaño que la antigua.
El
oratorio se presenta desnudo en la decoración de sus techos y paredes; solo un
imponente Calvario (la cruz tiene 4 m
de altura), de madera policromada sin estofar y de tamaño natural, en una composición y actitudes inspiradas en estampas.
Calvario, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
La
teatral iluminación cenital, que entra por la linterna de la bóveda elíptica, escenifica la agonía de Cristo; una imagen a la que se le da el sugerente título del «Perdón», mientras que la Dolorosa que
la acompaña es titulada como la «Piedad».
Su
ejecución se relaciona con diferentes maestros de origen genovés, como Gandulfo (quien es considerado autor
del Crucificado) y Jácome Vaccaro, con quien se
relacionan las Marías. El
conjunto es un alto ejemplo de la estética del tardobarroco.
Virgen Dolorosa, foto tomada de Antón Solé, P. (1996).La Santa Cueva de Cádiz, op.
cit.
María
Salomé, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op.
cit.
María Cleofás, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
San
Juan Evangelista, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de
Cádiz, op. cit.
Los pequeños ángeles lampareros que flanquean
el presbiterio deben ser un añadido de la intervención de Benjumeda, y responden a los modelos
creados por el escultor Cosme Velázquez
para el oratorio superior.
Tradición
musical: cada Viernes
Santo se interpreta aquí el oratorio de Joseph Haydn, compuesto específicamente
para este lugar por encargo del marqués
de Valde Iñigo. Imagen del Calvario fundacional de la capilla inferior, siglo
XVIII, de autor desconocido.
Conjunto
escultórico del Calvario fundacional. Crucificado, Dolorosa, San Juan y Santa
María Magdalena. Autor anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada.
DOCUMENTACIÓN:
Alonso de la Sierra Fernández,
J. (1997). Goya y la Santa Cueva (pp. 19-28). CEP Cádiz.
Alonso de la Sierra, J. y Alonso
de la Sierra, L. (2021). Iglesias
de la diócesis de Cádiz y Ceuta (pp. 220-227). Obispado de Cádiz y Ceuta.
Alonso de la Sierra, L. (2005). Guía artística de Cádiz y su
provincia (Tomo I) (pp. 102-108). Diputación Provincial de Cádiz; Fundación
José Manuel Lara.
Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz. Caja San
Fernando Sevilla y Jerez.
Antón Solé, P.
(1988). Iglesias de Cádiz. En Enciclopedia
gráfica gaditana (pp. 94-96). Caja de Ahorros de Cádiz.
Copyright Manuel Holgado García, 2026.04.19
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