EL ORATORIO DE LA SANTA CUEVA II: LAS ESCALERAS DE ACCESO A LAS CAPILLAS, CÁDIZ.
Continúo, en esta
segunda entrada, con el recorrido por el Oratorio de la Santa Cueva; en este caso, por las escaleras de
acceso tanto a la capilla penitencial como a la eucarística. El diseño
arquitectónico de estos accesos se debe a Torcuato Benjumeda, quien aplica un
clasicismo académico que purifica las formas barrocas.
Esta disposición de los accesos y las esculturas
situadas en ellos crea un
teatro sacro: el fiel "actúa" su
propia redención al subir y bajar por estos tramos, acompañado por esculturas
que le hablan directamente en cada etapa del recorrido.
Los textos son en su mayor parte la
compilación de post, publicados en la red X entre el 12 y el 18 de abril de
2026, con el hashtag #DiariadeCádiz.
#DiariadeCádiz
23. La estructura arquitectónica de las escaleras de la Santa
Cueva no es un mero elemento de tránsito, sino una pieza clave de la
escenografía barroca y el pensamiento jesuítico. La arquitectura está diseñada
para aplicar la "composición de lugar" ignaciana.
La citada composición significa que el espacio físico obliga al
visitante a realizar un ejercicio espiritual, la entrada y su escalera debían
servir para que los pecadores se conmovieran y sintieran "afectos de
penitencia".
La escalera de
acceso a la capilla inferior es una "doble
escalera" que se abre a continuación de la imagen de la Dolorosa,
que recibe al visitante en el interior. La bajada presenta una arquitectura
desnuda, fría y «patética» (en
el sentido de generar emoción y dolor).
La
escalera de bajada a la capilla inferior crea —con su disposición y los
materiales utilizados— un
ambiente de tinieblas que predispone
al arrepentimiento. El conjunto cuenta con un pavimento de mármol blanco en los
escalones, pasamanos de caoba y, en la meseta, un pavimento ajedrezado.
Sobre el arco de medio punto aparece esta inscripción en latín: «QUI CUPIT AETERNUM COELI CONSCENDERE REGNUM,
HUC VENIAT SITIENS: ECCE PARATA VIA EST». «Quien desee ascender al reino eterno
del cielo, venga aquí sediento: he aquí que el camino está preparado».
La doble escalera (Santa Cueva) plantea dos itinerarios devocionales: el de la derecha,
descendente, es el camino de la caída o pecado; y el de la izquierda,
ascendente, el de la flagelación o
redención. En ella juega un importante papel su decoración escultórica.
El
marqués de Valde-Íñigo , consciente de
que la unidad de las artes propia del barroco
coadyuvaba al objetivo religioso del espacio, deseaba que estas
«...saliesen bien concluidas, de un excelente gusto... para que moviesen más y atrajesen muchas almas al aprisco
de su Dios».
30.
En la bajada, en la meseta de la escalera derecha, se sitúa la imagen de Jesús Nazareno en una de sus caídas, de Manuel González el Granadino, que ya mencioné en la entrada anterior .
Cristo flagelado, foto tomada de Antón
Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
En la
subida (tramo izquierdo), se muestra la imagen de Cristo
flagelado, obra de ascendencia genovesa atribuible al taller de Francisco María
Maggio, 1770. Esta proyecta la idea de la penitencia unida a la Pasión y su carácter redentor.
La
escalera de acceso a la Capilla
superior (Capilla Eucarística)
marca una transición estética y espiritual radical respecto a la anterior —que tenía un tono ascético—, al emplear una arquitectura
mucho más ornamentada y lujosa.
Se introduce la policromía de
los mármoles, que luego culminará en el interior de la capilla. La escalera es
de dos tramos: el primero, único y más ancho, se bifurca tras la mesetilla en dos más estrechos. Está
protegida por una barandilla abalaustrada de mármol bicolor.
Planimetría escaleras de acceso, foto tomada de Fernandez Pujol.
Los
escalones están pavimentados con
mármol blanco. Las bóvedas vaídas que la cubren, junto con los arcos de medio punto, se sustentan sobre columnas
marmóreas toscanas. El muro se cubre con estucos que imitan el mármol, del que sobresalen pilastras adosadas,
también toscanas. El techo sobre el tramo doble de la escalera presenta una
fina decoración floral al fresco.
La arquitectura de la escalera se ha vuelto
más rica; las esculturas cambian su mensaje de dolor por uno de amor y acogida.
Así, esta escalera incluye un descanso estratégicamente situado donde se ubica
el Sagrado Corazón de Jesús.
En un
medallón de madera tallada y policromada, el corazón aparece envuelto en llamas y rayos. Al pie de este, la leyenda en caracteres dorados
reza: “Venid a mí todos los que sufrís trabajos y
tribulaciones, y os confortaré” (Mt 11,
28). Sobre él se sitúa el acrónimo JHS, propio de la Compañía de Jesús.
Esta escultura es un punto de inflexión
visual y espiritual en el conjunto del programa iconográfico. Además, es una
pieza clave del programa jesuítico de Valde-Íñigo;
esta devoción fue muy defendida por la Compañía de Jesús frente a los
ilustrados jansenistas.
Escalera de acceso a la Capilla Eucarística, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
Fue trasladada a la escalera a mediados del s. XIX desde su ubicación primitiva —donde hoy se sitúa el monumento funerario al
Marqués de Valde-Íñigo — para reforzar la devoción al Corazón de Jesús.
Sustituyó a una pintura original de la Última Cena que, en aquel entonces,
anunciaba el carácter eucarístico de la capilla superior.
La
imagen de «El Buen Pastor» se sitúa en el vestíbulo del
oratorio superior (un espacio
rectangular), enfrente de la entrada de la capilla. Es una figura muy dinámica que
representa a Jesús con un rostro muy clasicista, conformado en curva
pratixeliana.
La obra
representa a Jesús ascendiendo por una montaña escabrosa con los pies heridos,
apoyado en su báculo y cargando sobre su hombro derecho a la oveja perdida, a
la que mira con un semblante plácido y amoroso asegurándole el perdón y
misericordia.
El Buen Pastor, foto tomada de Antón Solé, P. (1996). La Santa Cueva de Cádiz, op. cit.
Valde-Íñigo tuvo dudas sobre esta iconografía; sin embargo, finalmente
decidió que debía mostrar la hermosa juventud de Jesús para atraer a los fieles
hacia el interior de la capilla, la
cual es lujosa y triunfante.
La
escultura, realizada en barro cocido policromado
—obra de Manuel González, «el
Granadino»—, se ubica —como
la talla del Sagrado Corazón—
dentro de una hornacina. Esta cuenta
con la inscripción latina: «Intra, benedicte Domine; cur foris stas?» («Entra, bendito del Señor; ¿por qué te
has de quedar fuera?»).
En
el vestíbulo y frente a la escalera se ubicó en 1846 el sepulcro del marqués de Valde-Íñigo (fallecido en 1804). Sus restos se trasladaron desde el cementerio público de la
ciudad al oratorio construido bajo
su mecenazgo; algo que quizás él, persona austera y humilde, no hubiese
deseado.
Se
trata de un cenotafio adosado al muro, de estilo neoclásico y construido con
mármoles de varios colores (blanco, negro y azulado). El sepulcro se estructura
en dos cuerpos: la base,
realizada en mármol oscuro con molduras blancas, presentando un contraste sobrio y elegante.
En
su frontal se ha adosado la placa laudatoria y conmemorativa con una extensa
leyenda en mayúsculas inscritas
en latín. En el cuerpo superior se sitúa un obelisco —símbolo de la eternidad y
la ascensión del alma— realizado en mármol oscuro y
apoyado sobre bolas marmóreas blancas.
En el frontal del
obelisco aparece en relieve el escudo de armas del marqués; encima, el crismón,
y se remata en el vértice superior con la cruz. En la base hay dos elementos
curvos (volutas) de mármol
blanco que suavizan la transición entre la base ancha y el cuerpo superior.
DOCUMENTACIÓN:
Alonso de la Sierra
Fernández, J. (1997). Goya y la Santa Cueva (pp. 19-28). CEP
Cádiz.
Alonso de la Sierra,
J. y Alonso de la Sierra, L. (2021). Iglesias de la diócesis de Cádiz y
Ceuta (pp. 220-227). Obispado de Cádiz y Ceuta.
Alonso de la Sierra,
L. (2005). Guía artística de Cádiz y su provincia (Tomo I)
(pp. 102-108). Diputación Provincial de Cádiz; Fundación José Manuel Lara.
Antón Solé, P.
(1996). La Santa Cueva de Cádiz. Caja San Fernando Sevilla y Jerez.
Antón
Solé, P. (1988). Iglesias de Cádiz. En Enciclopedia gráfica gaditana (pp.
94-96). Caja de Ahorros de Cádiz.
Copyright
Manuel Holgado García, 2026.04.26
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