TRIUNFO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO, CÁDIZ.
TRIUNFO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO, CÁDIZ.
Tras el maremoto y la inundación que Cádiz sufrió en 1755, el Ayuntamiento acordó renovar a la
Virgen del Rosario como patrona de la ciudad.
Posteriormente, en 1760, decidió elevar un triunfo representativo de la Virgen del Rosario, encargando la erección
del mismo al procurador mayor don Mateo Montalvo y al regidor don Juan de
Huarte, en este sentido hay que señalar el impulso al mismo realizado en su
celo pastoral por el obispo Fray Tomás del Valle. En un primer momento se pensó
en colocarlo en el muelle de la ciudad;
sin embargo, al existir ya otro triunfo dedicado a San Francisco Javier
en ese espacio, se pensó en ubicarlo en las inmediaciones del Hospicio de la
Santa Caridad en la Caleta de San Sebastián, ya que había sido aquel paraje por
donde se vio más amenazada la ciudad por
el mar. El triunfo se erigió finalmente a fines de 1763.
En 1873,
durante la implantación de la Primera República, fue derribado como
los otros cuatro triunfos de la ciudad.
La imagen de este, en
abril de ese año, quedó en el
suelo en el margen del paseo, pero tras las gestiones del obispado fue resguardada en el patio
del propio hospicio, no solo la imagen,
sino también la zona media de la columna y su basamento.
El 7 de octubre de 1954, con motivo del
aniversario del segundo centenario del maremoto, el Ayuntamiento de Cádiz,
presidido por José León de Carranza, renovó el voto de la ciudad ante el
triunfo erigido en el entonces Paseo de Canalejas. Más tarde, las obras de
reforma del mismo con motivo de la construcción del aparcamiento subterráneo provocaron su
desplazamiento a la isleta.
Fueron tres los proyectos
presentador para el triunfo, eligiéndose en 1756, el presentado por el
arquitecto don Torcuato Cayón, (Cádiz, 18 de
noviembre de 1725–Isla de León,
actual San Fernando, 11 de enero de
1783) asesorado y apoyado por su tío y maestro don Gaspar Cayón.
El escultor que hace la imagen
con los ángeles que lleva al pie es el genovés Jacome Vaccaro o Baccaro (República
de Génova, hacia 1734-1735, Italia - Jerez de la Frontera el 12 de noviembre de
1801), entonces vecino de Jerez.
El maestro tallista que ayudó a
la labor haciendo las partes secundarias de ornamentación del triunfo, fue Gonzalo
de Pomar al que hay que atribuir el antiguo pedestal con las armas de Cádiz
desaparecido al desmontar el monumento, los adornos de la parte central de la
columna y el capitel de la misma, que ya estaban casi finalizadas cuando
Vaccaro, llega a Cádiz, para ejecutar la imagen, para ello se inspira en la
escultura de Nuestra Señora del Rosario, denominada La Galeona, sita en el
convento de los dominicos.
El maestro de albañilería que
hizo la cimentación y todo lo referente a su oficio para la erección del
triunfo fue Juan de Carmona y Pedro Afanador fue quien fue el responsable del
ensamblaje del triunfo (andamiada, colocación de la imagen…)
Este monumento
es un triumpho o columna conmemorativa de devoción religiosa,
un tipo de obra escultórico-arquitectónica muy emblemático de la tradición
barroca y neoclásica hispánica. En Cádiz, ya hemos comentado que existen otros
dedicados de la advocación de la Inmaculada (1694), a los santos patronos San
Servando y San Germán (1704) y al copatrono San Francisco Javier (1735), todos
ellos tienen en común que han sido reubicados en lugares distintos a los que
fueron levantados y el erigido ya en 2008 a María Auxiliadora, en Extramuros.
Todos responden a la idea de
recuperar tradición clásica de la columna triunfal (como las romanas Trajana o
de Marco Aurelio), pero cristianizada para exaltar la figura de un santo o de
la Virgen María situada en la parte superior.
Todos los triunfos responden en
su composición a un esquema tripartito, estructurado en sentido vertical.
Tienen un basamento, en forma de prisma cuadrangular elevado sobre gradas, de
líneas sobrias y proporciones severas, que actúa como un pedestal de soporte y
alberga cartelas o placas epigráficas decorativas en sus caras para
inscripciones conmemorativas o dedicatorias.
Las vicisitudes que el triunfo
del Rosario, ha tenido desde su erección, han provocado cambios en esta
estructura, su graderío ha desaparecido en su ubicación actual, de la misma
forma que desapareció la balaustrada de mármol original, colocada en 1766,
realizada en Génova y las cadenas de hierro sobre pilares, que la sustituyeron.
El basamento, encuadrado por un
doble molduraje, ofrecía en su frente principal una cartela en que figuraban
talladas en medio relieve las armas de Cádiz, y en los otros tres otras tantas
inscripciones; la situada en la parte posterior, una inscripción en versales y
en latín, que ha sido suprimida en la actualidad y en castellano las otras dos
que ocupaban los costados.
Sus textos eran los que siguen:
Parte posterior:
BEATAE MARIAE SUB TITULO S. S.
ROSARII
PROPTER INCOLUMITATEM EJUS MUNERE
IN TERRAE MOTU
ANNI MDCCLV
MIRABILITER ASERTAM, HOC GRATITUDINIS
MONUMENTUM, GADITANI SENATUS
PIETAS DECREVIT.
RELIGIO VOVIT, AMPLITUDO EREXIT.
Traducción de este texto latino:
A LA BIENAVENTURADA MARÍA BAJO EL
TÍTULO DEL SANTO ROSARIO//
POR SU PROTECCIÓN DURANTE EL
TERREMOTO//
DEL AÑO 1755//
SE LE LEVANTÓ ESTE MONUMENTO DE
AGRADECIMIENTO//
DECIDIDO POR LA PIEDAD DEL SENADO
DE CÁDIZ. //
LA RELIGIÓN LO PIDIÓ, LA GRANDEZA
LO ERIGIÓ. //
Costado derecho:
REINANDO EL SR. D. CARLOS III,
SIENDO GOBERNADOR DE CÁDIZ EL
EXCMO. SR. D. ANTONIO DE AZLOR,
TENIENTE GENERAL DE LOS REALES
EJÉRCITOS
Y DIPUTADOS LOS SRES. D. JUAN DE
HUARTE, REGIDOR DE PREEMINENCIA
Y D. MATEO MONTALVO, REGIDOR Y
PROCURADOR MAYOR.
Costado izquierdo:
AÑO DE 1761.
LA CIUDAD DE CÁDIZ POR LA
EXPERIMENTADA
LIBERTAD DEL ESTRAGO CON QUE LA
AMENAZÓ EL TERREMOTO
DE PRIMERO DE NOVIEMBRE DE MIL
SETECIENTOS CINCUENTA Y CINCO,
DEBIDA AL PATROCINIO DE MARÍA
SANTÍSIMA,
EN SEÑAL DE ETERNO AGRADECIMIENTO
ACORDÓ CONSAGRAR ESTA COLUMNA A
SU MAGESTAD CON EL TÍTULO
DEL SANTÍSIMO ROSARIO.
La inscripción latina, cuyo valor
histórico supera con mucho a las otras dos, que incluso tenía errores de fechas
(1761 por 1763) y ciertos anacronismos en lo nombres de las autoridades
militares y civiles, que habían sido sustituidos.
Al restaurar el triunfo del
Rosario en 1954, el escudo de armas de Cádiz, desapareció del frontal del
pedestal, y las cartelas laterales y posterior hoy son lisas; solo se ha
reconstruido la frontal, con una inscripción en versales, actualmente casi
ilegible, y que se conformó con datos extraídos de estas y añadiendo el último
párrafo.
REINANDO EL SR. CARLOS III SIENDO GOBERNADOR DE
CADIZ EL EXCMO. SR. D. ANTONIO DE AZLOR TENIENTE GENERAL DE LOS REALES EXERCITOS
Y DIPUTADOS LOS SRES. D. JUAN DE HUARTE REGIDOR DE PREEMINENCIA Y D. MATEOS
MONTALBO REGIDOR Y PROCURADOR MAYOR, AÑO
DE 1761, LA CIUDAD DE CADIZ POR LA EXPERIMENTADA LIBERTAD DEL ESTRAGO CON QUE
LA AMENAZÓ EL TERREMOTO DEL PRIMERO DE NOVIEMBRE DE MIL SETECIENTOS CINCUENTA Y
CINCO DEBIDA AL PATROCINIO DE MARÍA SANTÍSIMA ACORDÓ CONSAGRAR ESTA COLUMNA A
SU MAJESTAD CON EL TÍTULO DEL SANTÍSIMO ROSARIO. EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE 1954
ACORDÓ EMPLAZAR LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA PATRONA DE CADIZ EN ESTOS JARDINES.
La columna, que es el elemento distintivo del
monumento, adopta una forma salomónica, caracterizada por su desarrollo en
espiral que asciende rítmicamente.
La columna del monumento original tenía su fuste dividido en tres
tercios: el inferior y el
superior salomónicos, e intercala
en su tercio central una zona de rica decoración, aquí centrada por un
medallón ovalado con el anagrama de María, orlada por las cuentas del rosario.
Alrededor del óvalo destacan motivos en espiral, hojas de acanto, conchas y volutas de clara influencia barroca (estilo rocalla o churrigueresco) que envuelven el cilindro.
En los laterales se esculpen
paños colgados (guirnaldas y faldones) simulando telas caídas con pliegues
naturales, lo que rompe la rigidez geométrica del cilindro. Es obra del genovés
Vaccaro, la cual fue colocada
por los reconstructores del triunfo en la parte inferior del fuste —en un
evidente error histórico—, apareciendo apoyada
sobre una basa jónica y quedando
rematada por un capitel jónico romano con guirnaldas que unen sus volutas.
Este tipo de columna genera un
juego plástico de luces y sombras (claroscuro) muy dinámico conforme gira el
volumen en el espacio, un recurso que transmite energía y movimiento
ascensional hacia los cielos.
La imagen de la Virgen con el
Niño se sustentaba y se elevaba sobre dos ángeles que sujetaban una medalla con
atributos marianos, lo que
proporcionaba más esbeltez y grandiosidad al conjunto que actualmente, ya que el graderío y los ángeles han
sido suprimidos.
La Virgen María está de pie, adoptando una postura majestuosa
y serena. Lleva una túnica larga y un manto que la envuelve, creando pliegues
profundos que añaden dinamismo y un juego de luces y sombras (claroscuro) a la
escultura. Su expresión facial es dulce y contemplativa, y mira ligeramente hacia abajo o hacia
el espectador. En la cabeza lleva una corona elaborada, símbolo de su estatus
como Reina de los Cielos.
El Niño Jesús está sostenido por el brazo izquierdo
de la Virgen. Aparece semidesnudo, lo que resalta su humanidad.
Su postura es más activa: mira hacia afuera con curiosidad y levanta el brazo
derecho en un gesto de bendición o de
saludo. La forma en que se aferra a la Madre transmite una sensación de
cercanía y ternura natural.
La composición es vertical y
ascendente, diseñada para ser vista desde abajo, lo que provoca un cuidado diálogo visual entre la estabilidad
rectangular del basamento, la riqueza ornamental y la densidad decorativa de la zona baja del fuste, y el dinamismo
ascensional e intencionadamente helicoidal de la parte superior que conduce la
mirada hacia la escultura de la Virgen con el Niño.
DOCUMENTACIÓN:
Calderón Rovira, J., & Viceconte, M. (2025). Un baluarte divino contra
el maremoto: apuntes sobre la devoción a la Virgen del Rosario en la ciudad de
Cádiz. En A. García Torres (Ed.), La percepción del riesgo y la catástrofe
durante la Pequeña Edad del Hielo (pp. 187–218). Publicacions de la
Universitat d'Alacant.
Sancho de Sopranis,
H. (1955). El maremoto de 1755 en Cádiz. Archivo Hispalense: Revista
Histórica, Literaria y Artística, 23(74), 161–199.
Guillén Rosón, M. (1960). Monumentos de Cádiz. Ediciones Almanaque Gaditano.
pp 44-47
Copyright Manuel Holgado García, 2026.09.30

Comentarios
Publicar un comentario