MONUMENTO A MIGUEL PRIMO DE RIVERA, CÁDIZ
MONUMENTO A MIGUEL PRIMO DE RIVERA, CÁDIZ
El monumento a Miguel Primo de Rivera se encuentra ubicado en el inicio del
paseo de Carlos III, junto al Centro Reina Sofía (actual sede del Rectorado de
la Universidad de Cádiz) y
anterior Pabellón de Ingenieros. El busto está orientado hacia el Baluarte de la Candelaria. Fue erigido en 1928, en el momento de máximo apogeo del poder del militar, dentro del periodo del denominado
Directorio Civil de la dictadura
primoriverista —en el que se
intentó institucionalizar el sistema dictatorial con un régimen antiliberal y autoritario—, durante la alcaldía
presidida por Ramón de Carranza. En noviembre de 1928, el jefe de Gobierno visitó Cádiz y acudió a varios centros
oficiales, escuelas, cuarteles y a
la imprenta del diario Información (órgano de comunicación de la Unión
Patriótica). Lo nos lleva a
concluir que esta obra fue inaugurada en dicha visita, toda vez que fue
colocada dentro de un espacio militar. Es
anterior al monumento que Benlliure realizó para Jerez en homenaje al marqués de Estella, proyectado en 1925
e inaugurado el 29 de septiembre de 1929.
El homenajeado, don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera,
Cádiz, 8 de enero de 1870 - París,
16 de marzo de 1930), fue jefe de
Gobierno de España desde el golpe de Estado
del 13 de septiembre de 1923
hasta su dimisión el 28 de enero de 1930.
El monumento es obra de Manuel Delgado Brackenbury (Las Cabezas de
San Juan, Sevilla, 1882 – Sevilla,
1941), militar de profesión que destacó profundamente por su dedicación
a las artes y a la escultura.
Se instruyó artísticamente en Madrid y Barcelona, y tuvo como maestros a
grandes figuras como Benlliure,
Llimona, Querol y Coullaut Valera. Era conocido por ser un hombre
modesto, bondadoso y correcto, lo
que le hizo ganarse la simpatía de quienes lo trataban. Nunca sintió codicia por buscar riqueza o gloria fuera
de Sevilla, ni buscó la fama
fácil en ambientes cortesanos; optó
por desarrollar su carrera principalmente en su ciudad.
Estableció su taller de escultura en Sevilla
junto a su íntimo amigo, el
pintor Santiago Martínez. Ante
el volumen de encargos para la futura Exposición Iberoamericana, se integró al taller el también célebre escultor
Coullaut Valera. El trabajo del
taller alcanzó tanto prestigio que recibió los elogios de maestros consagrados
como Sorolla, Bilbao, Parladé y José
García Ramos.
Su obra tuvo un papel fundamental en la
configuración de la ciudad para la Exposición Iberoamericana de 1929. Esculpió
cinco de las dieciséis "victorias
aladas" que coronan las columnas de la plaza de América. Ganó un concurso en 1913 para
realizar las alegorías de "La
Historia", "La Escultura", "La Arquitectura" y
"La Cerámica", ubicadas en las hornacinas de la fachada del Palacio de Bellas Artes (actual
Museo Arqueológico). Asimismo, resultó
ganador de un concurso en 1912 para crear los grupos escultóricos "La Ciencia" y "El
Trabajo", situados en la glorieta
de Covadonga del sevillano parque
de María Luisa. También es autor de las esculturas de la fuente de los Leones, realizó la escultura de Hispania en la glorieta de San Diego, así como las esculturas de la fuente de las Cuatro Estaciones y la fuente de Híspalis en la puerta de Jerez.
Utilizó generalmente la piedra como material
escultórico. Las alegorías y las
fuentes fueron sus géneros escultóricos más usuales; sin embargo, también talló el Cristo yacente para la
tumba de Juan Vázquez en el cementerio
de San Fernando e intervino como
restaurador en la talla gótica de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa para
eliminar los elementos añadidos.
Fuera de Sevilla,
creó diversas esculturas en Toledo. En Madrid fue autor del monumento a las víctimas de Aviación y del monumento dedicado al
capitán Bermejo, mientras que en África
diseñó el Arco Triunfal de la Legión,
una obra que aunaba sus dos grandes facetas: la militar y la artística.
Se trata de una escultura exenta o de bulto
redondo de carácter conmemorativo y monumental, con la finalidad de homenajear
públicamente y exaltar la figura histórica del militar mediante un estilo realista y ciertamente idealizado.
Presenta un retrato de cuerpo entero de tamaño ligeramente superior al natural (mide 270 cm de alto, 110 cm de ancho
y 75 cm de fondo).
La obra está tallada en piedra caliza, un material tradicional que otorga solidez pero que sufre una notable
erosión con el paso del tiempo al estar a la intemperie. Su textura es rugosa,
porosa y mate. Debido a la acción meteorológica, la piedra muestra el desgaste típico (pátinas grises y oscuras por la
humedad o la contaminación), lo que suaviza los detalles del uniforme y
las facciones, perdiendo parte
del pulido original pero ganando
una textura histórica muy marcada.
La composición es marcadamente vertical, cerrada
y compacta. Los brazos y las prendas se mantienen pegados al cuerpo, evitando
salientes pronunciados que puedan romper el bloque cúbico original de la
piedra. Existe una simetría general en el eje del cuerpo, aunque está rota sutilmente por la colocación de los
brazos y las armas. El abrigo largo que cae hasta los tobillos actúa como un
soporte estructural que aporta estabilidad física al conjunto.
El escultor realizó un tratamiento sutil del
cabello: en lugar de tallar mechones diferenciados
más o menos profundos, creó un "gorro" con textura distinta y poco sobresaliente que define la masa del
cabello.
La figura adopta una postura de pie (erguida) y firme, propia de la
estatuaria militar clasicista. El cuerpo mira al frente y transmite autoridad, rectitud y firmeza.
De su rostro resalta la mirada intensa; los ojos
están muy trabajados, con los párpados superiores caídos y una definición clara
de las pupilas que miran hacia adelante,
pero ligeramente hacia la izquierda del espectador. Tiene una mirada
introspectiva. Hay una sensación de preocupación contenida que impregna toda la
expresión. Los labios están fruncidos con firmeza; la tensión alrededor de la
boca se extiende a las mejillas y la mandíbula, lo que sugiere que la figura está soportando una carga emocional
pesada. Al modelar la frente, el artista ha esculpido sutiles arrugas y tensión
en el entrecejo (la glabela),
reforzando la impresión de preocupación y concentración severa. Esta
atención al detalle realista en la frente contrasta con la mayor estilización
de otras partes.
La escultura porta elementos que definen su
autoridad y dualidad de mando. Con la
mano del brazo izquierdo sujeta firmemente el pomo de una espada, lo que
enfatiza el control y la determinación, mientras que con la derecha sostiene el bastón de
mando; símbolos ambos del generalato.
Las piernas muestran un leve avance de la
izquierda, insinuando un paso firme pero estático. La escultura presenta una
rica y detallada indumentaria militar: la figura viste un uniforme de oficial
de alto rango. En la parte superior destaca una chaqueta de cuatro bolsillos
con solapas que cubre una camisa cerrada al cuello y una corbata.
Sobre esta chaqueta, la escultura porta un abrigo
largo o capote que cae con pesadez, añadiendo volumen y solemnidad a la figura.
Esta prenda no solo protege al personaje, sino que actúa como un elemento
compositivo que enmarca el cuerpo y aporta estabilidad a la estructura de
piedra.
Un elemento prominente es el correaje cruzado de
cuero (bandolera) con su hebilla
central rectangular. Este tipo de correaje es característico de los
oficiales de la época y subraya la función de mando del personaje.
El pecho de la escultura está adornado con
diversas condecoraciones. Se distinguen dos grandes cruces o estrellas sobre el
bolsillo superior izquierdo, indicativas de las múltiples distinciones y
reconocimientos por méritos militares que tuvo el homenajeado. Este recibió las más altas
condecoraciones y reconocimientos del Ejército
de Tierra, en el cual alcanzó en
vida el grado de teniente general; esta
presencia es fundamental para la iconografía del homenajeado como héroe
condecorado. Estos detalles, esculpidos de forma somera y estilizada en la
piedra rugosa y porosa a pesar
del desgaste, configuran una imagen poderosa de un líder militar y de Estado, rígidamente condecorado y
firmemente al mando.
El soporte sobre el que se apoya la escultura
cumple una doble función: estructural y documental. Como es habitual en la escultura exenta en piedra de gran formato,
las piernas —que se cubren en su parte
inferior, desde las rodillas, con botas altas y lisas propias del uniforme
militar, con las correas para sujetar las espuelas— por sí solas pueden
ser frágiles para sostener todo el peso del torso.
Para solucionar esto, el artista utilizó el
capote largo como un pilar estructural trasero.
El abrigo desciende rígidamente (en la parte posterior se aprecian pliegues poco profundos y
paralelos) hasta fundirse con el suelo, creando un bloque macizo que
distribuye el peso de la estatua y evita puntos de fractura en los tobillos.
La función documental se muestra en la esquina inferior izquierda de la peana
de piedra (mide 30 cm de alto, 92 cm de
ancho x 88 cm de fondo), integrada en el monumento, que presenta un acabado
intencionadamente más rústico, tosco y rugoso que el resto de la figura. En
dicha peana se aprecia la firma del autor grabada en letras versales: "MANUEL DELGADO BRACKENBURY 1928".
DOCUMENTACIÓN:
Manuel. (10 de junio de 2020). Manuel
Delgado Brackenbury. Sevillanos ilustres (IV). Fotos y postales antiguas de
Sevilla. https://postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com/2020/06/manuel-delgado-brackenbury-sevillanos.html
Copyright Manuel Holgado García, 2026.07.17
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