MONUMENTO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN “EL CANDADO”, CÁDIZ
MONUMENTO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN “EL CANDADO”, CÁDIZ
El monumento a la libertad de expresión está situado
en una rotonda de la Avenida del Puerto (frente a la Diputación Provincial). Es un lugar de gran tránsito,
tanto de vehículos como de peatones, lo que garantiza su visibilidad masiva y
convierte la obra en un elemento cotidiano del paisaje urbano. El lugar es
conocido popularmente como la «Glorieta
de los Periodistas», lo que dota a la escultura de un sentido de
pertenencia y de homenaje
directo al gremio.
La escultura fue patrocinada por la Asociación de la
Prensa de Cádiz (APC), con la financiación de un grupo de empresas que
aportaron el dinero para encargar el trabajo al escultor y al fundidor. Fue elaborada y materializada a finales de la
década de 2000 (inaugurada en Chiclana en 2007 y reinaugurada en Cádiz el 20 de mayo de 2009).
Estuvo ubicado
originalmente en la Loma del Puerco, en Chiclana. Fue inaugurado allí por
primera vez el 19 de marzo de 2007 (coincidiendo con el 195 aniversario de la
Constitución de Cádiz de 1812), vinculado
a un proyecto de la Asociación de la Prensa para albergar una «Casa del
Periodista» o residencia para reporteros perseguidos, la cual inicialmente iba
a construirse en esa misma zona. Al aparcarse dicho proyecto en Chiclana, el
monumento quedó temporalmente aislado «en medio de la nada». Posteriormente,
tras un acuerdo entre la APC y el Ayuntamiento de Cádiz, se trasladó a la
capital gaditana, instalándose
de forma definitiva en su ubicación actual.
Es obra de Luis Quintero Brea (Cádiz, 1963 - Chiclana,
2017). Artista de formación autodidacta quien,
tras una etapa formativa en Holanda y tres años trabajando como aprendiz en una marmolería (donde
aprendió los entresijos de la piedra), consolidó su trayectoria de manera
independiente.
Su obra es multidisciplinar. No solo desarrolló su
actividad creativa a través de la escultura, sino que también cultivó con
solvencia la fotografía, la pintura, el óleo, el dibujo, el collage y la
creación de joyas. Su producción
escultórica pública en Cádiz es amplia e incluye el monumento a la Constitución de 1978, conocido como el «Jaulájaro» (situado junto a las
Puertas de Tierra), así como las
estatuas en bronce de Fernando Quiñones (en la playa de La Caleta) y de Carlos
Edmundo de Ory (en la Alameda Apodaca). Quintero
se caracterizó por una gran maestría, destreza técnica y un conocimiento
profundo de los materiales, y destacó
por la limpieza y la ausencia de huellas de las herramientas sobre sus figuras
esculpidas. Su producción artística giraba en torno a reflexiones sobre la
libertad, la opresión, el paso del tiempo, la vida y la muerte, tal es el caso
de la escultura «Cadenas»
(donada al Museo de Cádiz).
El monumento es un tributo o canto a la libertad de
expresión y a la libertad de prensa. Nos encontramos ante una obra de escultura
monumental de carácter público y simbólico que se inscribe dentro de una
corriente de arte a la vez conceptual y
figurativo.
Aunque representa un objeto reconocible —un gigantesco
candado abierto de aproximadamente siete metros y medio de altura, incluyendo
la base, que le otorga la escala necesaria para funcionar como hito urbano, y cuyo arco de cierre superior adopta
la forma de una pluma de escribir—, su función no es utilitaria, sino
ideológica. El artista utiliza la metáfora visual para transmitir un mensaje
político y social contundente. La pieza destaca por su síntesis formal y su
limpieza geométrica, prescindiendo de
ornamentos superfluos para concentrarse en la fuerza del símbolo. Es una
obra que busca la interacción con el espectador a través de la identificación
inmediata del objeto y su reinterpretación.
Realizada en bronce y acero inoxidable, presenta un
lenguaje claramente contemporáneo basado en la reducción de la forma a unos
pocos elementos geométricos y en la utilización de un objeto reconocible
convertido en signo monumental. Su interés artístico reside precisamente en la
tensión entre la geometría abstracta del pedestal y la figuración simbólica del
elemento metálico.
La obra se estructura en una morfología híbrida y
llamativa a través de dos
volúmenes fundamentales: un prisma rectangular que constituye el cuerpo del
candado, realizado en planchas de cobre pulido. Su textura es metálica,
brillante y cálida, y muestra sutiles variaciones de tono debidas a la
oxidación natural del material, lo que otorga un carácter vivo a la superficie.
El contorno es rotundo y compacto.
Sobre el bloque de cobre emerge un arco metálico,
también de contorno rotundo, pero más esbelto. Está realizado en acero
inoxidable, un material frío y plateado que contrasta fuertemente con la
calidez del cobre. La forma de este arco es la clave de la obra, ya que no es
un simple cilindro, sino que está seccionado en su extremo libre para adoptar
la forma de la punta de una pluma de escribir clásica (una plumilla).
El contraste entre ambas formas es fundamental. El
prisma inferior es estático, pesado, cerrado y ortogonal, mientras que el
elemento superior es dinámico, curvilíneo, abierto y visualmente ligero. La
composición se organiza, por tanto, mediante una oposición entre verticalidad y
curva, masa y vacío, estabilidad y tensión.
La curva metálica no es simplemente decorativa: su recorrido conduce visualmente desde uno de sus puntos de inserción hasta el extremo apuntado que se aproxima al vértice del bloque. Este recurso genera una cierta tensión espacial, pues parece que la punta estuviera a punto de penetrar en el bloque sin llegar a hacerlo.
También resulta significativo el empleo del vacío interior de la curva. El cielo atraviesa visualmente el elemento metálico, convirtiéndose en parte de la propia composición. De este modo, la obra no se limita a sus materiales, sino que incorpora el espacio circundante como elemento plástico.
La simbología de la obra es directa y poderosa, basada
en la fusión de dos elementos dispares para crear un nuevo significado. El
candado —en posición de abierto— es un objeto diseñado para cerrar, restringir,
censurar, prohibir u ocultar; simboliza la opresión, el secreto y la falta de
libertad. Sin embargo, el candado de Luis Quintero está claramente abierto. El
arco no está encajado en el cuerpo, sino elevado sobre él. Esto invierte su
significado original: ya no es un instrumento de censura, sino la superación de
la misma. Representa la apertura, la transparencia y la eliminación de
barreras.
La pluma es el instrumento tradicional del periodista,
del escritor, del poeta, del intelectual y del ciudadano que ejerce su derecho
a opinar. Es el arma de la palabra y del pensamiento, y simboliza la
comunicación, la denuncia, la creación y la difusión de ideas.
Al fundir el arco del candado con la punta de una
pluma, la obra proclama que la palabra escrita y la libertad de expresión son
la herramienta más eficaz para romper los cerrojos de la opresión y la censura.
Es un canto visual a la capacidad del periodismo y de la ciudadanía para
destapar la verdad y abrir las mentes. La escultura dice, en silencio, pero con
contundencia: «La libertad de expresión
abre todos los candados».
La escultura se alza sobre un pedestal aplacado en
mármol blanco (200 cm de alto, 275 de ancho y 130 de fondo) que la eleva por
encima de los coches y los árboles circundantes, otorgándole una presencia
dominante en la glorieta y convirtiéndola en un punto de referencia visual
indiscutible.
En él figura
una placa rectangular de bronce que lleva hueco grabadas en versales el texto
del artículo 371 de la Constitución de 1812, el cual aboga por la libertad de
prensa y de expresión:
«TODOS LOS ESPAÑOLES TIENEN LIBERTAD
DE ESCRIBIR, IMPRIMIR Y PUBLICAR SUS IDEAS POLÍTICAS SIN NECESIDAD DE LICENCIA,
REVISIÓN O APROBACIÓN ALGUNA ANTERIOR A LA PUBLICACIÓN, BAJO LAS RESTRICCIONES
Y RESPONSABILIDAD QUE ESTABLEZCAN LAS LEYES.»
Asimismo, en
su parte inferior presenta una pequeña placa incrustada con la fecha «20 DE MAYO DE 2009» y, justo debajo,
una segunda placa de mármol que detalla que la obra es una donación de la
Asociación de la Prensa de Cádiz a la ciudad. Cabe señalar que, durante la
etapa en la que «El Candado» estuvo ubicado en Chiclana, figuraban en el
pedestal los nombres de las empresas patrocinadoras.
«El
candado» de Luis Quintero es una obra de arte público de gran calidad
técnica y profundidad simbólica, perfectamente integrada en su entorno urbano
de Cádiz, que cumple su función de recordatorio constante de un valor
fundamental como lo es la
libertad de expresión e información.
DOCUMENTACIÓN:
Agencia EFE. (2017,
13 de octubre). Muere en Chiclana (Cádiz) el escultor Luis Quintero.
EFE. https://www.efe.com/efe/espana/cultura/muere-en-chiclana-cadiz-el-escultor-luis-quintero/10005-3407069
Cadiz y su historia en monumentos. (2016, 20 de
enero). Monumento a la libertad de expresión. Cadiz y su historia en
monumentos. http://monumentosdecadizblogspot-es.over-blog.com/2016/01/monumento-a-la-libertad-de-expresion.html
Con la
Venia. (2017, 13 de octubre). Ha muerto Luis Quintero. Grupo Joly. http://blogs.grupojoly.com/con-la-venia/2017/10/13/ha-muerto-luis-quintero/
García, T. (2017, 14 de octubre). Fallece Luis Quintero, el
artista que esculpió la libertad en la calle. Europa Sur. https://www.europasur.es/ocio/Fallece-Luis-Quintero-esculpio-libertad_0_1181581973.html
Puente Chico. (2017, 13 de
octubre). El escultor Luis Quintero, “el eterno aprendiz”, falleció a los 54
años en Chiclana. Noticias de Chiclana, desde 1990 - Puente Chico. http://puentechico1.blogspot.com/2017/10/el-escultor-luis-quintero-el-eterno.html
Copyright
Manuel Holgado García, 2026.10.09
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