MONUMENTO AL CANTAOR GADITANO FRANCISCO ANTONIO ENRIQUE JIMÉNEZ FERNÁNDEZ. “ENRIQUE, EL MELLIZO”, CÁDIZ
MONUMENTO AL CANTAOR GADITANO FRANCISCO ANTONIO ENRIQUE JIMÉNEZ FERNÁNDEZ. “ENRIQUE, EL MELLIZO”, CÁDIZ
El monumento en homenaje a Francisco Antonio Enrique Jiménez, conocida en el mundo del flamenco como "ENRIQUE, EL MELLIZO", fue erigido en 2006, en el centenario de su muerte, por iniciativa diversas entidades gaditanas, desde la asociación de vecinos Las Tres Torres del barrio de Santa María, varias peñas flamencas y el Ateneo de Cádiz.
El monumento fue patrocinado por el Ayuntamiento de Cádiz, presidido por D.ª Teófila Martínez. La escultura se ubica en una plazuela en la calle Santa María, muy cercana a la capilla del Nazareno, muy cerca de su casa natal y de la casa donde falleció.
Un siglo después de su muerte, no había muchas fuentes figurativas sobre el
cantaor, la autora de la escultura se inspiró a partir del modelo de una
fotografía realizada por Augusto Butler a partir de un daguerrotipo propiedad
del cantaor Juan Jambre, muy reproducida pero también muy retocada. Enrique
el Mellizo, es representado con sombrero de ala ancha, chaqueta y lazo en la
camisa, mirada al frente fija y penetrante.
Francisco Antonio Enrique Jiménez Fernández.
Nació el 1 de diciembre de 1848 en la calle Mirador nº 24, en el Barrio de
Santa María de Cádiz. Fue hijo de Francisco Antonio Jiménez Rodríguez (empleado
del matadero) y Carlota Antonia Fernández Monje.
Contrajo matrimonio el 8 de febrero de 1874 con
Ignacia Ezpeleta Ortega, vinculándose con importantes dinastías de artistas y
toreros. De esta unión nacieron tres hijos: Francisco Antonio ("Antonio el
Mellizo"), Enrique ("Hermosilla") y María Carlota.
Aunque tradicionalmente se le consideró un
"gitano iletrado", el hallazgo de su firma legible en una solicitud
de 1874 demuestra que sabía firmar. Un estudio grafológico de sus firmas y
crónicas de la época lo describen como un hombre equilibrado, paciente,
modesto, generoso y con un carácter simpático, ocurrente y con la gracia típica
gaditana.
No se dedicó al cante de forma profesional, sino
que alternó esta faceta con sus dos oficios principales. Trabajó como empleado
en la Casa de Matanzas (el matadero municipal de Cádiz) y compaginó esta labor
con su verdadera vocación, la de puntillero (o cachetero) en las cuadrillas de
destacados toreros de la época entre 1876 y 1888.
Es considerado el principal pilar del cante
flamenco gaditano. Destacó fundamentalmente como un prodigioso "compositor
jondo" de musicalidad innata. Se le atribuye la creación de diversos
estilos, incluyendo las malagueñas (doble y chica), tres estilos de soleares,
dos de siguiriyas, tientos, la montañesa flamenca, un estilo de alegrías y
posiblemente la saeta flamenca. Pese a su enorme prestigio entre las figuras
del cante, rechazó grabar cilindros de cera porque consideraba que el arte no
se podía "enlatar" y recelaba de la pérdida del directo.
Murió el 30 de mayo de 1906 en Cádiz a causa de
una tuberculosis pulmonar, enfermedad física que en sus últimos años lo había
mantenido retirado de las reuniones de cante.
La escultura de Enrique el Mellizo, es la primera obra de estatuaria
pública de Presentación Navarro Fernández en Cádiz, que durante su proceso formativo participó en diversas exposiciones de cerámica
y escultura (Patio de la Carbonería, Sevilla 1985; Grupo de Arte “EL PATIO”,
Sevilla, 1986; así como en varios concursos exposiciones: XVLII de la Real
Academia de Bellas Artes, Cádiz, 1986; Exposición de Otoño Real Academia de
Bellas Artes, Sevilla 1989; 1º y 2ª Exposición de Otoño, Chiclana, en 1999 y
2000). Participó además en la AAPA (Asociación Andaluza para la Artesanía),
Mercado del Postigo, Sevilla, 1985-86.
Entre 1987 y 1992 impartió clases en diversos cursos de talla en madera en
Chiclana y de modelado y vaciado en Sevilla, así como cursos de cerámica en
1998 en Villanueva del Río y Minas (Sevilla).
De su producción artística son muy abundantes los retratos, muchos de ellos
realizados por encargos particulares, aunque también ha recibido encargos de instituciones
públicas, escuelas, conventos, iglesias y muchos particulares, solo de retratos
ha realizado más de 30 esculturas.
También ha trabajado en la creación y procesos de restauración de obras
para el taller de ISBILIA de Sevilla. Y la realización de figuras para belenes
de estilo napolitano, obtuvo el primer premio de la Asociación Belenística de Sevilla en 1986.
De igual forma ha trabajado la imaginería, en concreto ha realizado tres
“Dolorosas”, de las tipo de candelero, una para el convento de clausura de
Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Madres Agustinas Recoletas en Chiclana y
otra para la Iglesia de Santo Domingo en Osuna ambas en piedra artificial
policromada y otra encargada por un particular, esta última en madera.
El monumento conmemorativo y
público es una escultura exenta, un busto fundido en bronce de cabeza y parte del pecho, de 55 cm
de alto x 45 de ancho y 40 de fondo, situado sobre un pedestal de mampostería
aplacado en piedra ostionera. El paso del tiempo le ha dotado de esa pátina verdosa y marrón, consecuencia
de la oxidación y la exposición
al ambiente marino.
En él se aprecia un realismo
figurativo con una fuerte carga psicológica. Se trata de un retrato en el que
el rostro del cantaor no busca la idealización, sino la dignidad del pueblo y
del artista flamenco, con una mirada fija, profunda y noble. El modelado de las
cuencas oculares y las cejas ligeramente fruncidas transmiten severidad, concentración y la introspección propia del
cante jondo.
La autora marca con firmeza los
surcos nasogenianos y las líneas de la boca, cerrada y firme, sugiriendo un
carácter templado pero de gran fuerza interna.
Al observarlo, destaca la potente volumetría de la pieza y una nariz aguileña y prominente que dota a la cabeza de un gran dinamismo y personalidad. Viste una chaqueta clásica con camisa y lo que parece ser un lazo o corbatín de la época, esculpido con pliegues sencillos que guían la mirada hacia el rostro.
El sombrero cordobés o de ala
ancha es el elemento compositivo y geométrico más potente de la obra. Funciona
como un gran disco o halo que enmarca el rostro, dándole una jerarquía casi sacralizada
al artista de calle. El sombrero se convierte en el protagonista absoluto de la
composición. La copa cilíndrica perfecta y la planicidad del ala contrastan con
las texturas orgánicas e imperfectas de la base del busto, que imita el acabado
rugoso y rústico de la arcilla original.
El tratamiento de la superficie
no es liso ni homogéneo; se
aprecia la huella del modelado manual de Presentación Navarro. El cabello y la
piel muestran ligeras vibraciones en el bronce que captan la luz de manera
difusa, evitando brillos excesivos y otorgando un acabado más naturalista y
humano.
La parte inferior del busto (los
hombros y el pecho) se funde de manera abrupta y texturizada con el pedestal,
donde la obra parece emerger directamente de la materia prima.
La placa conmemorativa,
rectangular, de bronce y con la leyenda en letras versales inscritas, con la datación, asociación promotora y
Ayuntamiento, además recoge la siguiente frase del flamencólogo Félix Rodríguez
Gutiérrez:
ENRIQUE EL MELLIZO // PONTÍFICE
DEL CANTE GADITANO // CRISOL Y FUENTE PURA CON HECHIZO // FUNDISTE EL FLAMENCO Y EL GREGORIANO // DEJANDO ESCUELA Y LEGADO
Este busto de Enrique el Mellizo
es una destacada muestra de estatuaria urbana que combina un retrato realista
con una sobriedad monumental. Mediante el contraste de texturas, el sombrero
como recurso geométrico y un semblante solemne, la escultura logra dignificar
la figura del cantaor e inmortalizar la esencia más mística y profunda del
flamenco.
DOCUMENTACIÓN:
Barberán Reviriego, A. (2006). Enrique
Jiménez “El Mellizo”: Vida y obra de un “compositor jondo”. Cátedra de Flamencología
de Cádiz.
García,
T. (2021, 28 de marzo). La 'cara' nunca vista de Enrique El Mellizo. Diario
de Cádiz, p. 63.
De Mier, J.
(2010, 4 de diciembre). Enrique el Mellizo: matarife, cantaor y torero. Diario
de Cádiz. https://www.diariodecadiz.es/opinion/articulos/Enrique-Mellizo-matarife-cantaor-torero_0_428957848.html
La Voz. (2009, 29 de septiembre). Enrique El Mellizo, el genio renovador. La
Voz Digital. https://www.lavozdigital.es/cadiz/20090929/cadiz/enrique-mellizo-20090929.html
Copyright Manuel Holgado García,
2026.06.14
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