MONUMENTO A FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, EXTRAMUROS, CÁDIZ
MONUMENTO A FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, EXTRAMUROS, CÁDIZ
Situado en una barriada popular, en una calle convertida en un patio de reminiscencias andaluzas, se esconde (sí, se esconde entre las ramas y flores de jazmín, rodeado de macetas) desde hace 45 años un monumento que recuerda al defensor de los animales y divulgador de la naturaleza, Félix Rodríguez de la Fuente. No es ni grande ni aparente, pero eso sí, forma parte del paisaje visual del barrio y ha sido cuidado por los vecinos, quienes desde un primer momento lo hicieron suyo y embellecieron ese patio con azulejos, una fuente central, una glorieta, una cruz de forja, un tablao para actuaciones y una pequeña sede de la asociación de vecinos.
Ahora que parece que los 12
bloques de pisos van a ser derribados para conformar un barrio de nueva planta,
quizás habría que mantener todos los hitos que recuerdan la labor y la lucha
vecinal por hacer un barrio más habitable y significativo.
En otra entrada realizaré un recorrido por sus retablos cerámicos y demás elementos de ornato público de los tres patios que conforman el barrio.
Los textos incluidos a continuación,
forman parte de los hilos de post publicados en X, entre el 2 y el 8 de junio
de 2026.
#DiariadeCádiz El monumento a Félix Rodríguez de la Fuente se encuentra situado en la
calle Burlería, en la barriada Manuel de Falla y en el interior del patio Tacita de Plata. Fue patrocinado por la asociación de vecinos de ese patio
en marzo de 1981.
El apoyo del líder vecinal Antonio del Valle para la erección del mismo fue fundamental; acogió la propuesta de la donación de la escultura por parte de su autor y facilitó su instalación dentro de la zona ajardinada del patio, así como la construcción del pedestal.
Félix Samuel Rodríguez de la Fuente (Poza de
la Sal, Burgos, 14 de marzo de 1928 - Shaktoolik, Alaska, 14 de marzo de 1980) fue un médico estomatólogo y apasionado de la biología, considerado uno de los
primeros divulgadores de la naturaleza
y la vida animal para el gran público.
En un momento en el que la conciencia
ecológica ciudadana aún estaba poco desarrollada y generalizada, sus
documentales emitidos en Televisión
Española (TVE) entre 1966 y 1980 contribuyeron
a generarla. También colaboró en publicaciones escritas (como Blanco y Negro) y realizó
varias películas documentales.
Aunque divulgó las formas de vida salvaje de
muchas y diversas especies, se enfocó
especialmente en el estudio de la vida del lobo ibérico y de las aves rapaces (la cetrería era otro de sus
campos preferidos).
Fue premiado en numerosas ocasiones y su activismo fue básico para la
conformación de espacios naturales como el Parque Nacional de Doñana y el
programa de uso de rapaces para el control de aves en los aeropuertos.
El autor del conjunto escultórico es Pedro Aniceto del Castillo, escultor formado en la Escuela de Bellas Artes de Cádiz en la especialidad de modelado, siendo esta su única obra de estatuaria pública en Cádiz.
El conjunto escultórico está formado por dos figuras. La primera es un busto (de 30x30 cm) que constituyó el trabajo de fin de curso en la escuela de su autor. El busto responde a la tipología clásica destinada a la representación de figuras ilustres: muestra cabeza y cuello, sin brazos, y el corte de la pieza se realiza a la altura del pecho, incluyendo la caída de los hombros y el arranque del cuello de la vestimenta. Está realizado en piedra artificial (marmolina). La escultura presenta un eje marcadamente frontal, aunque la cabeza muestra una levísima inclinación o giro hacia arriba y a su derecha, rompiendo la rigidez y aportando cierta sensación de mirada inspirada, muy propia de la estatuaria de carácter intelectual.
El modelado original denota un intento de captación realista y fisonómica. Se aprecian unas facciones bien proporcionadas, con el cabello largo, peinado hacia atrás y cayendo sobre las orejas y la nuca. La vestimenta insinúa una camisa de cuello abierto.
Actualmente, la superficie de
la pieza presenta una textura rugosa e irregular debido a la acumulación de capas
de pintura blanca aplicadas a lo largo del tiempo, sumado al deterioro y la
erosión por su exposición a la intemperie. Este factor difumina las líneas más
sutiles que el modelado tenía en su
origen.
A la derecha del busto se sitúa la representación de un lobo de cuerpo completo y exento, también realizado en marmolina. A diferencia del busto, presenta una tensión formal muy lograda...
La pose del animal, con el cuerpo en reposo pero el cuello y la cabeza elevados y orientados hacia arriba, crea un eje diagonal fuerte.
Esta línea oblicua rompe el estatismo horizontal de la base y aporta un dinamismo que sugiere alerta y expectativa. Se puede interpretar como una representación de la vigilancia o la atención, un concepto clásico en la representación escultórica de este animal.
La escultura carece de espacios vacíos y su relación con el soporte y el entorno es clave. Se apoya sobre una mampostería de piedras de textura abrupta y porosa, creando una continuidad textural entre la estatua y el pedestal rústico.
Uno de los elementos más singulares desde el punto de vista visual es el pedestal, integrado en un pilar aplacado en mampostería de piedra ostionera aparejada con mortero de cemento de forma vista.
Esto genera un fuerte contraste plástico entre la blancura y las líneas (originalmente más suaves) del busto y la textura marrón, abrupta, porosa y orgánica del soporte de piedra.
La vegetación que circunda la estructura acentúa esa integración de la obra de arte en un jardín con macetas, dotando al conjunto de un aire popular.
Una placa rectangular conmemorativa reseña, en su leyenda en mayúsculas, el homenaje y recuerdo de un grupo de scouts al que consideraban hermano en su defensa de los animales, el autor y la fecha.
La actual placa está superpuesta sobre la original, que tenía la leyenda esgrafiada y que el paso del tiempo había casi borrado. Curiosamente, en la placa hay un error en la palabra "SCOUS" (lo que, en cierta forma, acrecienta el carácter popular y vecinal del monumento).
El paso del tiempo y los sucesivos repintes han deteriorado el conjunto escultórico, que fue inaugurado con la asistencia de multitud de vecinos, scouts de Cádiz y la presencia de la viuda y las hijas del malogrado Félix, un año después de su fallecimiento...
Ese mismo día se inauguró otro monumento, este sí, más grandioso y aparente, en el parque Genovés, cuyo análisis dejamos para otra entrada.
Copyright
Manuel Holgado García, 2026.06.08
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