CARLOS CUARTERONI: DEL PUERTO DE CÁDIZ A LA LEYENDA DE BORNEO
CARLOS CUARTERONI: DEL PUERTO DE CÁDIZ A LA LEYENDA DE BORNEO
Recordar a los prohombres
gaditanos es una tarea necesaria; poner de manifiesto sus gestas y logros, algo
imprescindible. El pasado 19 de septiembre se celebró en el Santuario de
Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Cádiz, una eucaristía por el eterno descanso
de D. Carlos Cuarteroni con motivo del 210.º aniversario de su nacimiento.
Para la elaboración de esta
entrada, gran parte de la información y de las ilustraciones proceden del
estudio de J. M. Gutiérrez López (2000), Cuarteroni: La realidad supera la
fantasía, a quien agradezco sinceramente las facilidades brindadas y su
aportación gráfica.
¿Sabías que la vida de este
gaditano superó con creces las más trepidantes novelas de aventuras de Emilio
Salgari? Hablamos de Carlos Cuarteroni Fernández (1816–1880): marino,
cazatesoros, insigne cartógrafo, pionero en la defensa de los derechos humanos
y primer prefecto apostólico de Labuán y Borneo. Un personaje extraordinario
cuyo espíritu intrépido e inspirador merece ser rescatado del olvido.
Un hijo del puerto
de Cádiz
Carlos Cuarteroni nació en Cádiz el
19 de septiembre de 1816. Su
infancia estuvo ligada desde el primer momento al mar, pues desde muy pequeño
ayudaba a su padre en el negocio familiar de aprovisionamiento de buques.
En 1829, la dura crisis económica que atravesaba Cádiz —y que motivó
la declaración de la ciudad como Puerto Franco— obligó a muchos jóvenes
a buscarse el futuro lejos de casa. El joven Carlos se embarcó hacia el Extremo
Oriente, iniciando una carrera naval verdaderamente meteórica: con apenas 18 años ya capitaneaba un bergantín
surcando las rutas entre España y Filipinas.
Años después, tras alcanzar un
enorme prestigio como capitán al mando de buques como la fragata La Bella
Vascongada, tomó una decisión imprevista: renunció a esa acomodada posición
para emprender negocios propios en los mares del Sur de China, dedicándose inicialmente
a la pesca de perlas y de tortugas de carey. Pero el destino le reservaba un
reto mayor.
El rescate del Christian:
una hazaña entre tifones y piratas
En 1842, el bergantín británico El Christian naufragó en los
peligrosos atolones del mar del Sur de China, cerca de la isla de Palawan
(Filipinas). En sus bodegas transportaba una inmensa fortuna en barras de
plata, fruto del lucrativo comercio del opio entre Gran Bretaña y China.
Al enterarse de la noticia en
Manila en 1843, Cuarteroni adquirió la goleta Mártires de Tonkín y, bajo
el pretexto de pescar perlas, partió en búsqueda del pecio. Tras catorce agotadores meses de combate
incesante contra tempestades, tifones y temibles piratas malayos, logró
localizar el naufragio y rescatar el valioso cargamento argentífero.
Lejos de apropiarse de la fortuna
o desviarla en su beneficio, Cuarteroni dio una lección inolvidable de honradez
e integridad marítima: navegó hasta Hong Kong y entregó hasta el último lingote
de plata a la compañía aseguradora Lloyd's. La recompensa legal que
recibió como armador y capitán del buque rescatador lo convirtió de la noche a
la mañana en un hombre multimillonario.
Un viraje hacia
la fe y la libertad
Impactado por el sufrimiento de
las miles de personas capturadas por la piratería y sometidas a esclavitud en
los archipiélagos asiáticos, Cuarteroni decidió emplear su inmensa fortuna en
una causa noble y trascendental.
Se integró como terciario en la
Orden de los Trinitarios y en 1852
viajó a Roma para proponer a la Congregazione Propaganda Fide la
creación de misiones eclesiales en aquellas remotas regiones. En 1854, el papa Pío IX lo ordenó sacerdote
en la Ciudad Eterna (dispensándolo del voto de pobreza para que pudiese
administrar su tesoro en favor de los desfavorecidos) y, al año siguiente, lo
nombró Prefecto Apostólico con
dignidad episcopal.
Cuarteroni costeó de su propio
bolsillo la edificación de tres misiones en territorios de Malasia y el norte
de Borneo: en Brunéi, Kota Kinabalu y
Labuán. Construyó con ladrillo, piedra y teja —materiales traídos
expresamente en barco desde Manila— iglesias y escuelas. Estas últimas estaban
abiertas a niños de cualquier fe o etnia, promoviendo la convivencia sin
obligar a la conversión.
Con sus propios buques
—denominados por muchos los «barcos de la libertad»— patrulló
incansablemente aquellas aguas para comprar la libertad de esclavos cristianos
y musulmanes, socorrer a náufragos y trasladar misioneros. Se convirtió así en
un auténtico abolicionista de la esclavitud y en un vanguardista defensor de
los derechos humanos, adelantándose en un siglo a su declaración oficial.
Junto a esta abnegada labor
pastoral, destacó asimismo como un insigne
geógrafo y cartógrafo, levantando mapas y cartas náuticas de una
precisión asombrosa sobre regiones hasta entonces completamente desconocidas.
Su huella en el
mapa urbano de Cádiz
Tras una vida volcada por entero
en favor de los demás, enfermo, pobre y agotado, Cuarteroni regresó a su ciudad
natal. Falleció el 12 de marzo de 1880
en la casa de su hermana.
Cádiz supo rendirle tributo: la
corporación municipal acudió oficialmente a su entierro y le otorgó un nicho de
honor. Hoy día, sus restos descansan con todos los honores en la cripta de la Catedral de Cádiz.
Si paseas por el centro histórico
de la ciudad, puedes trasponer los pasos de su infancia y de sus últimos días:
La casa donde nació y falleció
don Carlos se ubicaba antiguamente en la histórica calle del Carbón (vinculada en la documentación antigua a la zona
de la Aduana). El edificio se sitúa hoy
en la esquina de la calle Cristóbal
Colón con el Paseo de Canalejas, muy cerca de la zona portuaria y del
monumento a Blas de Lezo. En la fachada de dicho inmueble, el Ayuntamiento de
Cádiz colocóen 1881 una lápida conmemorativa que recuerda que en ese lugar
nació en 1816 y falleció en 1880 tan esforzado y venerable misionero.
El monumento a
Cuarteroni en Borneo
El reconocimiento a su gesta no
solo pervive a orillas del Atlántico, sino también a miles de kilómetros, en
las latitudes del Pacífico donde entregó sus mejores años.
Con motivo del 150.º aniversario
de la fundación de la Diócesis de Kota Kinabalu, se erigió un monumento conmemorativo en la isla de Labuán
(Borneo), financiado conjuntamente por el Ayuntamiento de Cádiz y el
Obispado de Cádiz.
El monumento consta de un
pedestal coronado por un busto en bronce de Monseñor Carlos Cuarteroni,
inspirado en un conocido huecograbado publicado en 1880. La leyenda
conmemorativa grabada en el pedestal está escrita en inglés —un detalle
revelador que evidencia la pérdida paulatina de la huella española en la zona
tras casi cuatro siglos, frente al peso del posterior dominio angloamericano—.
En recuerdo de un misionero visionario. Un
incansable redentor de esclavos y un hombre muy valiente Monseñor Don Carlos
Cuarterón. Primer prefecto Apostólico de la Prefectura de Labuán y Borneo.
Nacido en Cádiz, España, el 19 de septiembre de 1816. Encontró un gran tesoro
en el mar de la China en 1844. Fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1854 en
Roma. Nombrado Prefecto Apostólico el 4 de septiembre de 1855. Llegó a Labuán
el 14 de abril de 1857. Partió de Labuán el 30 de julio de 1879. Murió en Cádiz
el 12 de marzo de 1880. Ahora sus restos descansan en la Catedral de Cádiz,
España.
Sin embargo, el texto rinde un
emotivo homenaje a sus raíces: en su inscripción se cita explícitamente tres veces a la ciudad de Cádiz y dos veces a
España, perpetuando para la historia la memoria del gran héroe gaditano
que cambió las riquezas del mar por la libertad de sus semejantes.
DOCUMENTACIÓN:
Ateneo de Cádiz. (2024, 22 de octubre). Ingreso nuevo ateneísta Gonzalo
Crespo Grosso: “Carlos Cuarteroni Fernández, una vida contracorriente. https://ateneocadiz.es/ingreso-nuevo-ateneista-gonzalo-crespo-grosso-carlos-cuarteroni-fernandez-una-vida-contracorriente/
Gutiérrez López, J. M. (2000). Cuarteroni: La realidad supera la fantasía. Péndulo:
Revista de Ingeniería y Humanidades, (34), 46–59.
Otero, J. M. (2022, 23 de abril). Historias de
Cádiz: Cuarteroni; pescador de perlas y de almas. Diario de Cádiz.
https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Cuarteroni-pescador-perlas-almas-sacerdote_0_1677133172.html
Soto, F. (2020, 8 de agosto). Los últimos años de un personaje de aventura,
Carlos Cuarteroni. CADIZ.3000 historias no contadas. https://ocultismocadiz3000.blogspot.com/2020/05/los-ultimos-anos-de-un-personaje-de.html
Copyright
Manuel Holgado García, 2026.09.23

Comentarios
Publicar un comentario