BUSTO DEL BRIGADIER DIEGO DE ALVEAR Y PONCE DE LEÓN, CÁDIZ
BUSTO DEL BRIGADIER DIEGO DE ALVEAR Y PONCE DE LEÓN, CÁDIZ
El busto del brigadier Diego de Alvear y Ponce de León se ubica en la calle Campo de las
Balas, en el entorno de la playa de La Caleta y próximo al acceso al castillo
de Santa Catalina. Fue inaugurado el 8 de febrero de 2015, bajo el patrocinio del Ayuntamiento,
presidido entonces por Teófila Martínez.
El acto estuvo presidido por el teniente de
alcaldesa José Blas Fernández y contó con la intervención de dos familiares del homenajeado,
Eulogio Molina de Alvear y José María Moncasi de Alvear, quienes trazaron una semblanza del
ilustre marino y destacaron su
amor a la patria.
El emplazamiento posee un gran interés histórico. El Campo de
las Balas, cuyo nombre quedó vinculado al asedio y bombardeo francés debido a
que muchos habitantes se desplazaban a zonas fuera del alcance de la
artillería, se sitúa frente al castillo de Santa Catalina, en el sector
occidental de Cádiz. El monumento está orientado hacia la playa de La Caleta.
Diego de Alvear nació en Montilla
(Córdoba) el 13 de febrero de 1749 y falleció en Madrid el 15 de enero de 1830.
Era de familia noble e ilustrada (sobrino,
además, del fundador de Bodegas Alvear). Ingresó como guardamarina en
1770 en la Escuela de la Flota de Cádiz (donde impartía
enseñanza Jorge Juan). Participó en la expedición a Filipinas (1772) para determinar longitudes por distancias
lunares y sirvió en la Colonia del
Sacramento hasta 1804, momento en el
que alcanzó el cargo de mayor general de la Armada y capitán de navío.
Era un hombre muy culto: hablaba ocho idiomas.
El 5 de octubre de 1804, la
fragata Nuestra Señora de las Mercedes (en la que regresaba con su
familia tras varias misiones en
América) fue interceptada y atacada a traición por naves de guerra británicas
frente al cabo de Santa María. En el hundimiento perdieron la vida su esposa
(María Josefa Balbastro), siete de sus hijos, un sobrino y cinco esclavos. Tras
el ataque, fue hecho prisionero y llevado a Inglaterra, donde permaneció hasta
diciembre de 1805. En segundas nupcias, se casó con la británica Luisa Ward,
con quien tuvo otros ocho hijos.
En agosto de 1807 fue destinado
al departamento de Cádiz como comisario
provincial de Artillería y comandante
del Cuerpo de Brigadas de Artillería. Organizó y mejoró las baterías defensivas
del Trocadero, el Arsenal de La Carraca, la Casería de Osio y el canal de Sancti Petri. Asimismo, constituyó el Cuerpo de
Voluntarios Distinguidos de Cádiz y reorganizó la milicia local.
Fue uno de los principales
protagonistas de la batalla de la Poza de Santa Isabel (14 de junio de 1808), en la que se logró la primera derrota
de las tropas francesas en la guerra y se
apresó a la escuadra del almirante Rosily en la bahía de Cádiz para
evitar que bombardeara la zona. Organizó la artillería en el puente de Suazo y fortificó las
baterías defensivas frente a las tropas napoleónicas del mariscal Soult,
frenando el avance enemigo. También
creó la «guardia salinera» y mantuvo una estrecha y firme colaboración
defensiva con el duque de
Alburquerque.
Tras su destacada defensa, el 2
de enero de 1810 fue nombrado vocal de la Junta de Gobierno y Defensa de Cádiz,
y el 6 de marzo de 1810 pasó a ser gobernador
político y militar de la Isla de León (actual San Fernando), acumulando
cargos como corregidor,
presidente de las juntas de ayuntamiento,
sanidad y abastos, y coronel de Milicias Honradas.
Buscó y habilitó el lugar idóneo
para albergar las Cortes Generales y Extraordinarias (instalando el primer
hemiciclo en el Teatro Cómico, actual Teatro
de las Cortes). Asimismo, ante una peligrosa epidemia de fiebre amarilla
que afectó a los diputados y a la ciudad, dictó estrictas y extraordinarias
medidas sanitarias que permitieron controlar la enfermedad y propiciaron el
traslado de las Cortes al Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz.
Sufrió la pérdida de sus honores militares durante la
restauración absolutista, prestó ayuda a liberales represaliados y murió en
Madrid en 1830.
Su autor
Fernando Montero Espinosa (Madrid, 1964), un escultor especializado en retratos
y monumentos de temática histórica, militar y religiosa, formado en la Escuela
de Bellas Artes de San Fernando (Universidad Complutense) en la especialidad de
escultura.
Su lenguaje artístico es la
figuración realista, con especial atención al retrato de personajes históricos
y militares, organizando su producción en tres grandes ámbitos: escultura
militar, escultura religiosa y obras monumentales.
Entre las características de su
obra sobresalen: el predominio de la figuración. Su producción conocida se basa
principalmente en la representación reconocible de personajes históricos,
militares y religiosos, frente a las tendencias abstractas. La función
conmemorativa.
Una parte importante de su obra
se destina a museos, instituciones militares, espacios públicos y homenajes a
figuras históricas. El género del retrato escultórico. Los bustos y efigies
permiten identificar a personajes concretos y transmitir su rango, carácter o
relevancia histórica. El uso del bronce, este material aparece de manera
destacada en sus monumentos y retratos. Y la relación entre escultura e
historia militar, la elección de personajes como Blas de Lezo, Diego de Alvear,
Bernardo de Gálvez y Pedro Menéndez de Avilés muestra un interés continuado por
la memoria naval y militar española.
Entre sus obras significativas están: Teniente
general Blas de Lezo para el Museo Naval de Madrid, 2014 y de Diego de Alvear,
en Montilla (Córdoba), 2022. Ambas de cuerpo entero y bulto redondo; los bustos
de San Juan Pablo II, en el palacio arzobispal de Madrid, 2014 y de San Pablo
VI, en la capilla de la Conferencia Episcopal de Madrid 2016. El mural bajo
relieve en bronce de la batalla de Cartagena de Indias y el retablo de la Iglesia de la Inmaculada en el Condado Concepción en Guatemala,
obra en resina y en la que combina la escultura bulto redondo y relieve,
realizada en colaboración con los Talleres de Arte Granda.
Se
trata de un conjunto escultórico de 190 cm de alto. La obra es un retrato escultórico conmemorativo, un busto amplio, fundido
en bronce a la cera perdida a partir de un modelo en pasta (mide 80 cm de alto × 50 cm de ancho × 30 cm
de fondo). Incluye cabeza, cuello, hombros, pecho y parte del tronco,
rematado por una base inferior de perfil aproximadamente cilíndrico que permite
concentrar la atención en el
rostro y en los atributos militares, suficientes para identificar al personaje
como una figura de autoridad.
Para
ello, combina dos modalidades de representación: por
un lado, el retrato individual, destinado a conservar la fisonomía del
personaje e inspirado en los retratos pictóricos del mismo; y, por
otro, el retrato institucional y honorífico,
que expresa su rango y su trayectoria militar mediante el uniforme, las
insignias y las condecoraciones. Su finalidad es perpetuar la memoria de una
figura histórica y facilitar su reconocimiento público.
El rostro presenta una
composición predominantemente frontal, aunque la cabeza gira ligeramente hacia
un lado. Esta orientación evita la rigidez absoluta de la frontalidad y dota al
retrato de cierta dinamismo y vivacidad.
En su modelado, el rostro presenta transiciones relativamente suaves entre los
planos, aunque las cejas, las órbitas oculares, la nariz y los labios se
encuentran más definidos.
El uniforme constituye uno de los
elementos más significativos de la composición. Esta indumentaria no es un complemento secundario, sino un recurso
iconográfico que permite expresar el rango y la condición pública del
personaje. La casaca presenta una disposición formal, con solapas amplias y
cruzadas, botones y detalles ornamentales bordados o galones, cuya función es
reforzar la apariencia ceremonial de la
prenda.
El cuello alto, rígido y abierto
hacia los lados, enmarca la cabeza y establece una transición visual entre el
rostro y el torso. Su volumen contribuye a conferir verticalidad y solemnidad a
la figura.
Destacan varias insignias; entre
ellas, en el pecho, una gran placa estrellada con un medallón central (correspondiente a la Real y Militar Orden de
San Hermenegildo) y, en la solapa, la cruz de dicha orden. Ambas
distinciones honoríficas le fueron restituidas en 1829, poco antes de su
fallecimiento.
En el modelado, las solapas, los botones y las
condecoraciones poseen un relieve más marcado, lo que resulta necesario para diferenciar las distintas partes de la indumentaria. Por su parte, la textura
combina superficies amplias y relativamente lisas con otras más rugosas o
lineales. Esta alternancia evita la monotonía y permite jerarquizar visualmente
el rostro frente al vestuario.
La composición es cerrada y compacta.
La figura se organiza en torno a un eje vertical que atraviesa la cabeza y el
torso, aunque el giro de la cabeza introduce una ligera asimetría. La
disposición de las solapas genera diagonales que cruzan el pecho, líneas que
contrastan con la verticalidad del cuello y con la estructura aproximadamente
horizontal de los hombros.
La gran condecoración central,
situada en la zona inferior del pecho, funciona como foco secundario de atención
—tras la centralidad del rostro—.
Su forma radial introduce un contraste con los volúmenes más compactos de la
casaca. Por su parte, el
contorno general es ancho en los hombros y se estrecha progresivamente hacia la
base, lo que proporciona estabilidad visual y permite que el busto se apoye de
manera sólida sobre el pedestal pétreo.
La composición está concebida para una observación predominantemente frontal, aunque el
giro de la cabeza y el volumen del cuello permiten apreciar variaciones interesantes desde los puntos de vista
laterales.
La pose es estática y solemne, mientras que la expresión del rostro
es seria y contenida. El
realismo se aprecia en la descripción de los rasgos faciales y en la
reproducción de la indumentaria; por otro lado, la idealización se manifiesta
en la expresión controlada, la postura digna y la presentación ceremonial del
personaje.
La ornamentación del uniforme
contrasta con la sobriedad del rostro. Este contraste es habitual en los
retratos honoríficos: mientras
que el semblante identifica al individuo, el atuendo comunica su posición y su
relevancia pública.
La escultura se eleva sobre un
pedestal aplacado en piedra granítica gris rugoso, de 110 cm de alto por 55 cm de ancho y 50 cm de fondo, apoyado sobre
una grada saliente de 10 cm de altura y
anchura.
En su frontal hay una inscripción
conmemorativa, con la datación, información sobre Diego de Alvear, los
patrocinadores del homenaje y la siguiente leyenda:
La
Ciudad de Cádiz a:
Diego de Alvear y Ponce
de León
(Montilla
1749 - Madrid 1830)
Brigadier
de la Armada
Defensor
de Cádiz del asedio
napoleónico
(1810 - 1812)
Comisario
de Artillería de la Real Armada
Comandante
General de todas las armas y voluntarios
Gobernador
político y militar de la Isla de León
Sus
descendientes de España y Argentina 2015
DOCUMENTACIÓN
Casas de Ciria, I. (2012, 25 de septiembre).
Homenaje a Diego de Alvear: Más de cien familiares del militar de Montilla se
reúnen en Cádiz para rendir tributo a su ilustre antepasado. La Voz Digital.
https://www.lavozdigital.es/cadiz/20120925/sociedad/homenaje-diego-alvear-20120925.html
Casas de Ciria, I. (9 de febrero de
2015). Homenaje al brigadier Diego de Alvear. Diario de Cádiz. https://www.diariodecadiz.es/elbalcon/Homenaje-brigadier-Diego-Alvear_0_888211541.html
Astorga, A. (2012, 19 de marzo). Diego de
Alvear, el paladín de La Pepa. ABC. https://www.abc.es/cultura/abci-diego-alvear-paladin-pepa-201203190000_noticia.html
EFE. (2015, 7 de febrero). Homenaje a
Diego Alvear, el noble y leal marino que defendió la isla de León frente a las
tropas napoleónicas. ABC. https://www.abc.es/cultura/20150207/abci-homenaje-diego-alvear-noble-201502071623.html
El Día de Córdoba. (18 de marzo de 2022).
Montilla rinde homenaje a la figura de Don Diego de Alvear. El Día de
Córdoba. https://www.eldiadecordoba.es/provincia/montilla-homenaje-figura-diego-alvear_0_1666333865.html
https://www.monterodeespinosa.es/brigadieralvear
Martínez Dalmau, J. (2018). Aportaciones de la ingeniería civil en la
defensa de la Isla de León durante la Guerra de Independencia: El caso concreto
de los canales de San Jorge y Campo de Soto emprendidos por D. Diego de Alvear
y Ponce de León [Tesis doctoral, Universidad de Córdoba]. UCOPress.
Moncasi de Alvear, J. M. (s. f.). Diego
de Alvear, Héroe de las Cortes. El Güichi de Carlos. Recuperado el 16 de
octubre de 2026, de https://www.elguichidecarlos.com/diego-de-alvear-heroe-las-cortes/
Copyright
Manuel Holgado García, 2026.10.23














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