FUENTE DE COLUMELA. Cádiz
FUENTE DE COLUMELA. Cádiz
La fuente de Columela se inauguró en la década de
los 90, en el marco de la remodelación de la plaza, y está situada en el cruce
perpendicular de los ejes centrales de la Plaza de las Flores. En el centro de
la pequeña fuente se erige la copia de la estatua que, en 1816, realizó José
Fernández Guerrero, cuya versión original se encuentra en el despacho de la
alcaldía del Ayuntamiento de Cádiz y forma pareja y diálogo directo con la de
Balbo el Menor.
La escultura representa a Lucius Junius Moderatus
Columella, quien nació en Gades (Cádiz), en la provincia romana de la Bética,
hacia el año 4 d. C., y murió en Tarento (sur de Italia) en torno al año 70.
Estuvo vinculado militarmente al ejército romano como tribuno en la Legio VI
Ferrata en Siria hacia el año 35 d. C. Influido por su tío paterno Marco
Columela, experto agrícola de la Bética, trasladó su residencia a Italia, donde
adquirió e investigó diversas propiedades agrícolas en el Lacio (Ardea,
Carseoli, Alba) y en Caere (Etruria).
Su aportación fundamental es De re rustica
(Los trabajos del campo), estructurada en doce libros y dedicada a
Publio Silvino. Considerada el tratado agrícola más completo y riguroso de la
Antigüedad romana, defiende la agricultura como un saber científico, ético y
racional frente al abandono del campo. Sus contenidos abarcan desde la
elección, diseño de la finca y gestión de la mano de obra en el Libro I, hasta
los suelos, técnicas de siembra, cereales y legumbres en el Libro II. Los
Libros III a V tratan sobre la viticultura, el arbolado (olivos y frutales) y
la agrimensura, mientras que los Libros VI y VII se centran en la zootecnia y
el cuidado del ganado mayor y menor. Los Libros VIII y IX abordan las aves de
corral, la piscicultura, la caza y la apicultura. El Libro X contiene el De
cultu hortorum, un poema en hexámetros dedicado a la jardinería para
completar la obra de Virgilio, y finalmente, los Libros XI y XII detallan las
tareas hortícolas en prosa, las funciones de los capataces (vilicus y vilica)
y la elaboración de conservas.
Asimismo, escribió el Liber de arboribus (Sobre
cultivos arbustivos) y proyectó otras obras perdidas sobre astrología
agrícola y rituales. Fue muy amigo del filósofo cordobés Séneca. Su legado
influyó en autores posteriores de la Antigüedad, en la agronomía hispanoárabe y
en los tratados modernos de agricultura. Da su nombre, desde 1855, a la calle
que transcurre entre la Plaza de las Flores y la calle de San Francisco (a la
que se orienta su escultura), así como al Instituto Columela, una de las
instituciones de enseñanza con más solera de la ciudad, fundado en 1863.
El autor del original de la escultura en yeso es
José Fernández Guerrero, cuyo estilo se enmarca en el Neoclasicismo purista, severo
y ortodoxo, caracterizado por la búsqueda de la euritmia, el cuidado de la
pureza de la línea y la calidad en el modelado. En sus obras de orfebrería, y
en sus momentos iniciales, utilizó el diseño a base de rocallas y,
posteriormente, evolucionó hacia modelos de estética clasicista. En algunos
relieves presenta un lenguaje expresivo y «algo ingenuista» o una composición
no excesivamente brillante. En sus efigies destacan las proporciones clásicas,
con una nariz caracterizada por su prominencia y la rectitud del tabique en su
desarrollo hacia la frente.
Trabajó además la orfebrería y la platería
(piezas de culto, vajilla sagrada y atributos), diversos géneros como la
escultura de temática profana y mitológica, la imaginería religiosa (sacra),
los relieves alegóricos, y la escultura y arquitectura efímeras para festejos y
túmulos fúnebres. Elaboró tanto piezas de pequeño tamaño de orfebrería y
ornatos como estatuas de tamaño colosal o natural, imaginería menor y relieves
de diversos formatos, incluyendo bajorrelieves. Respecto a los materiales,
realizó sus obras en escayola, yeso, bronce, madera tallada y policromada,
plata y otros metales para orfebrería.
De su profusa producción artística señalamos la
realizada en la ciudad de Cádiz, entre la que destacan las estatuas colosales
de Balbo el Menor y Columela, y los cuatro relieves de yeso sobre la fundación
de la Escuela de Nobles Artes y escenas de Hércules en la Sala de Juntas de la
Real Academia de Bellas Artes de Cádiz (1790-1793). También realizó el
catafalco y estatua efímera para las honras fúnebres de la reina Isabel de
Braganza en la Catedral de Cádiz en 1819, así como varias piezas de orfebrería
para la Archicofradía del Carmen, entre las que figuran la llave del Sagrario
(1777), una corona de plata, potencias, media luna y diademas (1778), ciriales
y ocho columnas de plata (1783), y otra corona y custodia de plata (1799).
Asimismo, labró la talla de la Virgen de las Angustias de la Cofradía del
Ecce-Homo en la iglesia de la Conversión de San Pablo, participó en la
elaboración de los adornos escultóricos de la fachada de la Catedral Nueva de
Cádiz —con la orla de laurel y la claraboya en el cuerpo ático junto a Cosme
Velázquez— y se le atribuye la talla de San Sebastián en la Catedral de Cádiz
hacia 1796.
También se le atribuye la participación en la
elaboración de las parejas de ángeles pasionarios en el Oratorio de la Santa
Cueva como hipótesis o atribución compartida, así como la Dolorosa en la
Capilla del Beato Diego José de Cádiz y la realización de los relieves hoy
desaparecidos de Cádiz acogiendo a las Bellas Artes (1790) e Hipólito
acusando a Fedra ante su padre Teseo (1811).
Se trata de una escultura exenta, de cuerpo
entero y pedestal elevado sobre un pilón polilobulado integrado en una fuente
pública. Su función es conmemorativa, monumental y de homenaje. Cumple un rol
civil y urbanístico al presidir un espacio público articulando el paso
peatonal, además de embellecer la plaza y rendir tributo a una figura histórica
gaditana de la Roma clásica, transmitiendo los valores de la Ilustración —como
el estudio, el trabajo técnico y el saber clásico— a través de la
representación idealizada de una de las grandes figuras intelectuales de la
Antigüedad.
Está realizada en mármol blanco, se puede
apreciar que está compuesta por varios bloques unidos, y que presenta una
ligera pátina ocre por su ubicación a la intemperie, sustentada sobre un
pedestal prismático y un pilón de mármol. La escultura presenta una pronunciada
curva articular en contrapposto. La pierna derecha soporta el peso
principal mientras la izquierda se adelanta flexionada, lo que genera una sutil
compensación de ejes entre la cadera y los hombros, otorgándole una elegancia
muy clásica.
La composición es serena, simétrica en su
equilibrio y fuertemente estática, con un ligero movimiento del brazo extendido
que rompe la rigidez del bloque. Viste una túnica y toga romanas dispuestas en
amplios pliegues que caen con naturalidad. El volumen del tejido en la parte
central se resuelve mediante pliegues parabólicos profundos que generan un
sugerente juego de claroscuro, aportando solidez física a la figura. El rostro,
de perfil clásico y sereno, mira ligeramente hacia su derecha con
introspección, alejado de cualquier efectismo emocional. El cabello está
trabajado con rizos suaves y un modelado fino de tradición grecorromana.
Observamos una textura pulida y suave para la
piel y el rostro, que busca imitar la turgencia del cuerpo humano. El
tratamiento mediante pliegues profundos genera una alternancia de texturas
ásperas y lisas, favoreciendo el contraste claroscuro bajo la luz natural. En
el cabello hay una textura rizada y modelada mediante trépano o escopleado para
dar volumen. La expresión de la figura es idealizada, serena y digna, de clara
inspiración neoclasicista y romana, evitando el dramatismo o el pathos
excesivo para transmitir sabiduría, rigor intelectual y templanza.
Los atributos que porta identifican de inmediato
la personalidad del personaje: en su mano izquierda sostiene una hoz, el
atributo agrícola por excelencia que rinde homenaje a su monumental tratado
sobre la agricultura (De re rustica). En este caso, la hoz es de bronce,
actuando como elemento exógeno y generando un contraste cromático y matérico
con el mármol. Su mano derecha se apoya sobre la estructura de un yugo, una de
las piezas del arado romano que servía para uncir a los animales de tiro,
siendo un elemento simbólico que refuerza su papel como el gran teórico del
campo y del trabajo de la tierra en la Antigüedad.
En el frontal del pedestal, una placa mixtilínea
adosada identifica la escultura con la siguiente leyenda en versales inscritas:
«LUCIO JUNIO MODERATO COLUMELA // GADITANO // PRÍNCIPE DE LOS ESCRITORES DE LA
AGRICULTURA». El pedestal es un bloque macizo y alto aplacado en mármol blanco.
Su diseño es minimalista y geométrico, compuesto por un bloque central
cuadrangular con sutiles molduras horizontales que dividen la pieza en
secciones.
El vaso es también marmóreo; su forma es elegante
y sinuosa, con un borde grueso y polilobulado con perfiles redondeados, lo que
le da un aspecto orgánico que contrasta con la rigidez geométrica del pedestal.
DOCUMENTACIÓN
Cádiz Cultura. (s. f.). Biografía de Lucius Junius Moderatus
Columella (Columela). Cádiz Cultura. https://cadizcultura.com/biografia-de-lucius-junius-moderatus-columella-columela
Olivares Pedreño, J. C. (s. f.). Columela.
Real Academia de la Historia. Recuperado el 10 de agosto de 2026, de https://historia-hispanica.rah.es/biografias/12411-columela
J. M.
G. V. (2025, 2 de abril). Vida y obra del escultor
y orfebre ubriqueño José Fernández Guerrero (1748-1826). Triplenlace. https://triplenlace.com/2025/04/02/vida-y-obra-del-escultor-y-orfebre-ubriqueno-jose-fernandez-guerrero-1748-1826/
Copyright Manuel
Holgado García, 2026.08.21
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