SAN JOSÉ Y EL NIÑO, JUAN LUIS VASALLO. CASA DE IBEROAMÉRICA. CÁDIZ

SAN JOSÉ Y EL NIÑO, JUAN LUIS VASALLO. CASA DE IBEROAMÉRICA. CÁDIZ


La escultura de San José fue realizada por Juan Luis Vassallo entre 1960 y 61. Fue instalada inicialmente en el palacio de los marqueses de Nervión. Cuando el palacio fue cedido a la Cruz Roja, la obra pasó a manos de los jesuitas. Estos la trasladaron a su casa de ejercicios en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde permaneció hasta la actualidad. Localizada por la familia del escultor, esta la reclamó y le fue cedida sin problemas. En julio de 2026, ha sido cedida por la familia a la Casa de Iberoamérica (Cádiz) para su exposición permanente.

Tallada en piedra, en un solo bloque, tiene un peso aproximado de 600 kilogramos. La obra es una reproducción de la que el escultor realizó en madera policromada en 1939, con leves modificaciones y que se conserva en la iglesia parroquial de Benaocaz (Cádiz) junto a una imagen de la Virgen del Carmen, obra también de este autor.


La imagen ubicada en Benaocaz es de madera de cedro policromada, mide aproximadamente 180 cm de altura por 54 de ancho; como la de piedra, está firmada por el escultor. Muestra a San José junto a su hijo (el Niño Jesús), sujetándolo y tomándolo cariñosamente por el brazo. Introduce innovaciones en la iconografía tradicional sin perder el vínculo con la tradición imaginera, representa a San José como un hombre joven y viril.


El grupo escultórico, su boceto, ha sido expuesto en la Galería Velázquez (Sevilla, 1946). En 1947, se expuso el original en la misma galería y, en 1950, en la Exposición Nacional de Escultura Religiosa, celebrada en el Pabellón Mudéjar de la Plaza de América de Sevilla. Fue en esa exposición cuando fue descubierta por la marquesa de Nervión, quien le encargó a Vassallo realizar este mismo grupo escultórico, pero cambiando el material a piedra, «a finales de los cuarenta o principios de los cincuenta» según afirma el entonces comisario de la exposición. M. Vassallo Magro (2014) data su talla entre 1960-61.



Se trata de una escultura exenta o de bulto redondo, concebida para ser apreciada desde diversos ángulos, aunque con un marcado plano frontal predominante. Representa la iconografía de San José con el Niño Jesús. La figura adulta (San José) aparece erguida, vestida con túnica y manto, adoptando una postura de protección y tutoría hacia la figura infantil que se sitúa a su derecha.

Es una escultura religiosa. Su talla directa en piedra (calcarenita) consigue plasmar gran ternura en un material rígido y duro. Su superficie presenta una textura porosa, rugosa y mate, donde se percibe el trabajo artesanal del cincel y la gradina sin un pulido final excesivo. Esto genera un juego de sombras suave y uniforme al recibir la luz, aportando una gran cualidad orgánica y matérica a los ropajes y a la piel.

La composición se organiza en un bloque vertical firme donde la figura de San José actúa como eje principal, envolviendo e integrando a la figura del Niño bajo su manto y su brazo protector. Existe una marcada diagonal descendente trazada por el brazo derecho de San José, que se extiende hasta posarse sobre el Niño, creando una fuerte conexión física y visual entre ambos personajes. Los pliegues de los ropajes caen con peso y verticalidad, asentando la escultura firmemente sobre su pedestal.



El rostro de San José presenta facciones serenas, maduras y bien definidas, con una barba corta pero labrada y cejas pronunciadas. La inclinación de la cabeza hacia abajo orienta su mirada con introspección hacia el Niño, transmitiendo una actitud reflexiva, de protección, ternura contenida y serenidad patriarcal, sobria y libre de dramatismos excesivos.


El rostro del Niño Jesús presenta unas facciones redondeadas e infantiles, con párpados entornados y pómulos suaves, reclina levemente la cabeza sobre el manto/brazo del adulto, mostrando confianza, abandono y afecto filial.

El cabello de San José está esculpido mediante mechones ondulados de volumen grueso, trabajados en bloques compactos que enmarcan la cabeza y se funden suavemente con la barba. Se evita el calado profundo o el uso excesivo del trépano, priorizando la masa y la solidez volumétrica. El del Niño presenta un peinado con tirabuzones y bucles suaves que caen a ambos lados del rostro, aportando dulzura y candor a la representación infantil.

El tratamiento del drapeado no busca la ligereza ni la fluidez pictórica del Barroco, sino una sólida entidad volumétrica. Las telas están labradas con pliegues gruesos, pesados y de geometría serena, lo que enfatiza la dureza de la piedra y aporta estabilidad a toda la composición.

En San José destaca el contraste entre la túnica superior (ceñida por un sencillo cordón al cuello, trabajada con un esquematismo sobrio) y el manto principal, cuyas mantas de tela caen formando amplias canaladuras verticales y diagonales. El arremangado de la manga derecha genera volúmenes anulares marcados que acentúan la musculatura y el esfuerzo protector del brazo.

En el Niño: La túnica infantil cae de forma rectilínea y aplomada hasta el pedestal, cubriendo completamente sus piernas. Un amplio paño procedente del manto de San José lo envuelve por la espalda y el costado, reforzando simbólica y plásticamente la idea de cobijo y amparo.

La superficie rugosa de la calcarenita aporta una cualidad mate a los tejidos, eliminando destellos de luz artificiales y dotando a las telas de un aspecto humilde, de paño grueso y rústico, acorde con la condición artesanal de los personajes.

La silueta general de la escultura revela un claro respeto hacia la forma prismática del bloque pétreo original. El contorno externo es compacto, cerrado y continuo, apenas alterado por salientes o huecos profundos. En el lado izquierdo presenta un perfil continuo e imponente generado por la caída vertical del manto de San José, que actúa como muro o contrafuerte arquitectónico para la escena. En el lado derecho, el contorno se escalona suavemente al integrarse la figura del Niño, creando un perfil descendente más dinámico pero igualmente cohesionado.

Salvo leves espacios vacíos en las manos y en el contorno del codo, la masa escultórica apenas deja traslucir el espacio circundante. Esta compacidad de contornos otorga al grupo una presencia monumental, rotunda y atemporal, donde las dos figuras quedan física y formalmente fusionadas en un solo bloque expresivo.

DOCUMENTACIÓN:

Alarcón, M. (23 de julio de 2026). La exposición permanente de Juan Luis Vassallo en Cádiz incorpora dos nuevas esculturas. Diario de Cádiz. https://www.diariodecadiz.es/cadiz/exposicion-permanente-juan-luis-vassallo_0_2007563754.html

La Voz. (23 de julio de 2026). La Colección Vassallo de Cádiz incorpora un busto del escultor cedido por el Museo Reina Sofía y una talla de San José. La Voz Digital. https://www.lavozdigital.es/provincia/cadiz/coleccion-vassallo-cadiz-incorpora-busto-escultor-cedido-20260723141851-ntv.html

Vassallo Magro, M. (2014). Juan Luis Vassallo: Vida y obra escultórica (Tesis doctoral, Universidad Complutense. 

 

Copyright Manuel Holgado García, 2026.08.19

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